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  • AFP

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, supervisó personalmente este martes el despliegue de militares en los buses del servicio urbano de la capital, iniciado el 28 de septiembre para prevenir asaltos contra pasajeros, constataron periodistas de la AFP.

"¿Hay soldado aquí?", preguntaba el mandatario al subirse a los buses en una estación frente al centro comercial Plaza Miraflores, en el este de Tegucigalpa.

El 28 de septiembre más de 100 militares fueron desplegados en las 20 rutas del transporte público con mayor incidencia delictiva de la capital de Honduras y el día siguiente lo hicieron en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país, ubicada 240 km al norte de Tegucigalpa y considerada por un informe de la ONU la más violenta del mundo.

"Se ha mejorado (en el combate de la criminalidad), pero hay que mantener la vigilancia permanente. Yo lo que ando haciendo es viendo si andan los soldados (en los buses) porque fue la instrucción que se dio", afirmó el presidente en declaraciones a los periodistas durante la supervisión.

Lobo aseguró que el 1 de marzo unos 120 militares ya habían sido desplegados en autobuses, pero una semana después la iniciativa fue suspendida tras ser destituido el ministro de Transporte, Miguel Pastor, su impulsor.

El despliegue castrense está contemplado en la "Operación Relámpago", que arrancó el 1 de noviembre de 2011 y supone otorgar a los militares funciones policiales, luego que autoridades judiciales comprobaran que agentes de la Policía estaban vinculados con el crimen organizado.

Con una población de ocho millones de personas, Honduras registró en 2011 una tasa de homicidios de 92 por cada 100.000 habitantes, una de las más elevadas del mundo según el informe Delincuencia Organizada Transnacional en Centroamérica y el Caribe, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Los asaltos son comunes en las rutas, y conductores y propietarios de unidades de transporte deben a menudo pagar extorsiones a las pandillas. Según denuncias, los cobros muchas veces los llevan a cabo agentes de policía corruptos.