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  • AFP

Un 69% de los hispanos registrados para votar el 6 de noviembre lo harían por el presidente Barack Obama, contra un 21% por su rival republicano Mitt Romney, pero se muestran más renuentes a ir a las urnas que otros grupos étnicos, según un nuevo sondeo divulgado este jueves.

La encuesta del instituto Pew Hispanic confirmó que más de dos tercios de los latinos, la primera minoría del país, votaría por la reelección de Obama, una tendencia que se ha mantenido constante en numerosos sondeos en los últimos meses.

De hecho, la actual proporción es mayor a la que consiguió en 2008 Obama frente al entonces candidato republicano John McCain, 67% contra 31%, destacó Pew Hispanic.

Los hispanos registrados para votar han aumentado a 23,7 millones (11% del electorado), cuatro millones más que en 2008.

Pero entre ellos, el 77% dice estar "absolutamente seguro" de votar en noviembre, por debajo de la media de 89% entre todos los votantes estadounidenses registrados, indicó el sondeo realizado entre 1,765 latinos del 7 de septiembre al 4 de octubre, con un margen de error de 3.2%

No obstante, esta encuesta concluyó apenas un día después del primer debate presidencial entre Obama y Romney, el 3 de octubre, cuando el mandatario tuvo un desempeño débil muy criticado, que lo ha llevado a caer en las encuestas.

Los hispanos se muestran más optimistas sobre el rumbo del país: 45% opina que está bien encaminado (36% en 2011), frente a sólo el 28% del electorado general, según el nuevo sondeo. Y también mayoritariamente (73%) creen que sus finanzas van a mejorar el año entrante.

Los temas más importantes para los latinos son la educación (evocado por 55% de los encuestados), el empleo y la economía (54%), el sistema de salud (50%), el déficit fiscal (36%), inmigración (34%) y los impuestos (33%), mostró la encuesta, una tendencia que se ha mentenido desde el año pasado.

Por último, más de dos tercios (67%) creen que el voto hispano tendrá un impacto significativo en determinar el ganador de la elección presidencial.

Tanto Obama como Romney cortejan activamente al cada vez más importante electorado latino, con actos de campaña en regiones donde tienen peso demográfico y con la proliferación de los anuncios en español.