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  • AFP

Las elecciones regionales de diciembre en Venezuela pondrán a prueba la fuerza del chavismo más allá de Hugo Chávez, reelegido cómodamente el domingo, con un duelo clave en el estado Miranda (norte) entre el opositor Henrique Capriles y el vicepresidente saliente Elías Jaua.

Este viernes vence el plazo para formalizar las candidaturas a la gobernación de los 24 estados de cara a las elecciones del 16 de diciembre.

La pregunta inmediata es si el aura de victoria de Chávez -por 11 puntos sobre Capriles- será un trampolín para sus representantes en las regiones o si la oposición, que obtuvo 2.2 millones de votos más que en la presidencial de 2006, seguirá subiendo.

Otro interrogante que se abre es si la candidatura de Capriles para reelegirse gobernador de Miranda -gane o pierda- afectará a su condición de líder opositor a nivel nacional que se ganó en las presidenciales.

"Siempre las regionales han sido prueba para el chavismo sin Chávez, aunque Chávez indudablemente tiene una incidencia. Va a alentar a sus candidatos, pero esos puntos (de diferencia) no se endosan en la misma dimensión que los propios votos de Chávez", explica a la AFP la analista Carmen Beatriz Fernández, presidenta de DataStrategia.

Según ella, entre las dos elecciones suele haber mucho "voto cruzado", electores que votan por Chávez a la presidencia, pero que a la hora de escoger al gobernador se decantan por la oposición, una muestra de que el mandatario es el "líder fundamental" del chavismo y "no tiene sucesores ni dirigentes que por debajo de él despierten ni remotamente el mismo entusiasmo".

"Hay una conclusión generalizada de que Chávez escoge mal a sus colaboradores. En las elecciones (regionales) de 2008 todos los gobernadores chavistas sacaron proporcionalmente bastantes menos votos que los que había sacado el presidente en las presidenciales", agrega.

Un poco de historia

En 2008, el oficialismo se hizo con un 52% de los votos frente al 42% de la oposición, una brecha de 10 puntos muy inferior a los 26 puntos que Chávez le había sacado al opositor Manuel Rosales en las presidenciales de 2006.

En esa ocasión, la oposición ganó en los cinco estados más ricos y poblados, pero más adelante otros dos cambiaron de bando, así que en la actualidad gobierna en siete de los 24 del país.

Sin embargo, a juicio del analista político Farith Fraija, Chávez hizo en la campaña presidencial un guiño a las regionales porque no se "autodefinió como un portaaviones", al asegurar que su "revolución socialista" iba más allá de su persona.

Fraija recuerda además que el oficialismo ganó en 22 de los 24 estados en estas presidenciales, aunque admite que entre ambos comicios "todo cambia": "El apoyo, el caudal de votos, los porcentajes de abstención", así que "habría que hacer 24 análisis distintos, por entidad federal", dice.

Para Fernández, también es importante resaltar el contraste en el modo de elegir a los candidatos: mientras los aspirantes de la oposición salieron de las mismas primarias que proclamaron candidato presidencial a Capriles en febrero, los del chavismo fueron designados a "dedazo" por el presidente, que con su victoria extiende a 20 años su mandato.

Los analistas consultados opinan que el duelo entre el actual vicepresidente Elías Jaua y el excandidato presidencial y gobernador Capriles para gobernar el populoso estado de Miranda dará muchas pistas del futuro, sobre todo, de la oposición.

¿Una espada de doble filo?

"En Miranda se va a medir la continuidad del liderazgo de Primero Justicia (el partido socialcristiano de Capriles) dentro de la oposición, y la posibilidad de que Capriles Radonski sea un líder nacional", opina Fraija.

Para este analista, la apuesta que hizo Capriles de "buscarse un premio de consolación" con la candidatura a la reelección en Miranda "deja a un lado la posibilidad de que se proyecte como líder nacional y eso puede jugar en contra de él".

Sin embargo, para la presidenta de Datastrategia, Capriles va a concentrarse en su campaña y un eventual mandato en Miranda tratando de no olvidarse del país.

"Es lo que le corresponde ahora. Hay un subproducto que no fue buscado en la elección: Capriles se convirtió en el líder de la oposición, cosa que no pasó con (Manuel) Rosales en 2006", explica.
"Ahora bien, si perdiera (en Miranda) se diluiría como líder. Seguro", sostiene.