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  • AFP y EFE

Más de 100,000 personas, según los organizadores, se manifestaron hoy en Londres contra los recortes y medidas de austeridad, protestas que se extendieron por otras ciudades del Reino Unido y en las que se acusó al primer ministro, David Cameron, de favorecer a los ricos y ahogar el crecimiento.

La protesta llevada a cabo por el centro de Londres, cerca de las sedes del Gobierno y del Parlamento, transcurrió en general de forma pacífica, si bien a última hora del día hubo algún altercado en Oxford Street por parte de grupos que se habían separado de la marcha principal.

Bomberos, enfermeras o profesores, junto a numerosos jóvenes sin empleo, militantes y representantes de la oposición, salieron a las calles de Londres entre los ruidos de los silbatos. Algunos llevaban grandes globos multicolores, otros agitaban pancartas con el signo de prohibido estacionar y la mención "No a los recortes".


Con pancartas como "No a los recortes", "Que paguen los banqueros" o "Soy demasiado joven para estar tan enfadado", la larga columna humana avanzó durante todo el día por las calles del centro hasta llegar a Hyde Park, donde se celebró un acto reivindicativo en el que participó el líder del Partido Laborista, Ed Miliband.

 

"Fuera los Tories", indicaban otras pancartas contra el gobierno del conservador David Cameron. Más de 250 autobuses trasladaron a manifestantes hasta Londres.

Los sindicatos, que esperaban reunir a "decenas de miles de manifestantes" antes de la manifestación, no dieron sin embargo estimaciones precisas sobre el número de personas reunidas. La policía tampoco comunicó cifras oficiales.

El jefe de los laboristas (oposición), Ed Miliband, tenía previsto tomar la palabra un poco más tarde en una concentración en Hyde Park, un gran parque del centro de Londres, al igual que varios dirigentes sindicales que pedirán la convocatoria de una huelga general.

También hubo manifestaciones en las calles de Belfast (Irlanda del Norte) y Glasgow (Escocia).
Desde que llegó al poder, el gobierno británico presentó tres presupuestos consecutivos con medidas de austeridad, y convirtió el saneamiento de las finanzas públicas en su prioridad.

A pesar de su caída en los sondeos frente a los laboristas y del hecho de que la economía británica volviera a caer en recesión, el primer ministro anunció a principios de octubre un nuevo plan de ajuste, con nuevos recortes del gasto social por valor de 10,000 millones de libras (12,000 millones de euros o 16,000 millones de dólares).