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  • EFE

La amenaza de un contagio de la crisis siria planea sobre el Líbano, que ayer vivió un día de luto nacional y hoy tiene previsto celebrar el funeral de Hasan, que será enterrado en el centro de Beirut cerca de donde yacen los restos del exprimer ministro Rafic Hariri, asesinado en 2005.

Tras dirigir una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros, Mikati aseguró en una rueda de prensa que no decidirá aún si dimite o no, a la espera de que el presidente del Líbano, Michel Suleiman, consulte a los líderes de la mesa del diálogo nacional al respecto.

“No estoy aferrado al puesto y suspendí todas las decisiones a la espera de las consultas del presidente”, apuntó Mikati, que pidió la formación de un Gobierno de unidad nacional e instó a los políticos libaneses a unirse y poner de lado sus divergencias.

El primer ministro destacó que “hay un vínculo” entre el atentado contra el responsable de inteligencia, en el que murieron otras dos personas y más de cien resultaron heridas el viernes en un barrio cristiano del centro de Beirut, y el caso del exministro libanés Michel Samaha.

La Justicia libanesa acusó el pasado agosto a Samaha y al jefe dela Seguridad siria, Ali Mamluk, de planificar atentados contra líderes políticos y religiosos en el Líbano, según una trama que fue destapada por el propio general Hasan, quien también había dirigido otras investigaciones sobre ataques a personalidades antisirias.

Las condenas internacionales por el atentado de Beirut llegaron ayer de países como Rusia o Irán, cuyo portavoz de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast, acusó a Israel de estar detrás del ataque.

Una acusación opuesta a la de los rebeldes sirios, que responsabilizaron al régimen de Damasco y al grupo chií libanés Hizbulá de estar detrás del atentado, pese a que estos también lo habían condenado.

Turquía en alerta

Turquía ha puesto los aviones caza del tipo F-16 en su base aérea de Incirlik en alerta de “despegue urgente”, informó ayer el diario turco ‘Milliyet’. La base de Incirlik, cerca de la ciudad de Adana en el sur de Turquía, se encuentra a menos de 150 kilómetros de la zona fronteriza de Hatay, donde en las últimas semanas han caído numerosos obuses disparados desde Siria.