•   Beirut, Líbano  |
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  • EFE

Desde el mediodía, decenas de miles de personas comenzaron a congregarse en la Plaza de los Mártires, junto a la mezquita Amin y el mausoleo de Rafic Hariri, el ex primer ministro muerto en un atentado en 2005, donde fue enterrado Al Hasan y su chofer.

El ataúd del responsable de la Inteligencia, envuelto en una bandera libanesa, fue llevado en hombros por sus compañeros de las fuerzas de seguridad hasta el interior del templo, ante la mirada de los líderes políticos libaneses que acudieron al funeral.

En un discurso durante las exequias, el ex primer ministro y jefe del grupo opositor Futuro, Fuad Siniora, pidió la dimisión del primer ministro libanés, Nayib Mikati.

Nada más acabar el funeral, un grupo de jóvenes se dirigió a la cercana sede del Gobierno con la intención de irrumpir en ella para exigir la dimisión de Mikati, quien el sábado dejó en el aire esta decisión.

La policía utilizó gases lacrimógenos, chorros de agua y disparos al aire para dispersar a los manifestantes, que respondieron lanzando piedras.

Los choques acabaron amainando sin que los manifestantes lograran su propósito de asaltar la sede gubernamental, en unos disturbios que dejaron varios heridos de ambos bandos, según los medios de comunicación libaneses.

De acuerdo a fuentes gubernamentales entre los heridos figuran 15 miembros de las fuerzas de seguridad.