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  • AFP

La fiesta musulmana del Aid Al Adha se vio empañada este viernes por un ataque suicida que dejó al menos 42 muertos en una mezquita del norte de Afganistán, una región cuya tranquilidad se ha visto alterada por la presencia taliban.

Este ha sido el atentado más mortífero en Afganistán después del perpetrado contra una procesión chiita durante la fiesta de la Ashura el pasado diciembre.

El suicida detonó explosivos al final de la plegaria de la mezquita Eid Gah en la capital de la provincia de Faryab, matando a unos 19 integrantes de las fuerzas de seguridad afganas y 22 civiles, informó a la AFP el vicegobernador de la provincia, Abdul Satar Barez, quien advirtió que el balance podría agravarse.

Según este responsable, que estaba presente en la mezquita en el momento del atentado, 20 miembros de las fuerzas de seguridad afganas -policías, soldados y agentes de inteligencia- y 22 civiles, entre ellos cinco menores, perdieron la vida.

Un miembro del Parlamento procedente de Faryab, Naqeebullá Fayeq, que también se encontraba en la mezquita en el momento de la explosión, contó 47 muertos.

Medio centenar de personas resultaron también heridas, entre ellas, el jefe de la policía de la provincia, Abdul Jaliq Aqsai, según responsables.

Varios responsables del gobierno asistían a la plegaria en esa mezquita en el primero de los cuatro días de las fiestas Eid al Adha, celebrada en el mundo musulmán.

"Acabábamos de terminar la plegaria de Aid al Adha, nos estábamos saludando, y de abrazarnos cuando hubo una gran explosión, muy poderosa", agregó Barez. "Había una nube de polvo, humo y partes de cuerpos humanos, de policías y civiles, esparcidos por el suelo", explicó.

"Había restos humanos por todas partes", dijo Sayed Moqeed, un testigo. "El kamikaze estaba vestido con un uniforme de policía y debía tener como 14 ó 15 años", dijo a la AFP.

El presidente Hamid Karzai condenó el atentado. "Quienes enlutan a los musulmanes durante la fiesta del Aid no pueden ser considerados humanos y musulmanes", afirmó en un comunicado.

Este ataque muestra que "los insurgentes no respetan la religión ni la ley y les da igual la seguridad del pueblo afgano", dijo la embajada estadounidense en Kabul.

El ataque no fue inmediatamente reivindicado, pero atentados de este tipo son regularmente perpetrados por insurgentes talibanes que quieren quitar el poder a Karzai, que cuenta con el respaldo de los países occidentales.

Este nuevo atentado surge luego de sangrientos enfrentamientos ocurridos a principios de la semana entre las fuerzas de seguridad afganas y los talibanes en esta provincia.