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  • AFP

El presidente Barack Obama, reelecto, enfrenta varios desafíos económicos importantes, siendo el primero de ellos asegurar la viabilidad de la recuperación de la todavía frágil economía estadounidense. Pese a que la economía está mejor que en noviembre de 2008, cuando Obama ganó por primera vez las elecciones, un momento en el cual el país había sido golpeado duramente por la recesión, todavía las expectativas de los estadounidenses siguen siendo muy altas.

Según una encuesta a boca de urna realizada por la cadena CNN, los temas económicos determinaron la decisión del 60% de los votantes. El crecimiento de la economía (2.0% en el tercer trimestre) sigue siendo débil para generar una caída contundente del desempleo, situado en 7.9% en octubre, por encima del nivel de enero de 2009, cuando Obama asumió la presidencia.

Apuntar al medio plazo

La recuperación de la economía, dependiente en gran medida de la política de estímulo adoptada por el banco central estadounidense (Reserva Federal, Fed), debe superar dos escollos en el corto plazo.

El primero es el precipicio fiscal, una serie de ajustes automáticos para reducir el déficit público, que consisten en un alza de impuestos y una reducción del gasto, que entrarán en vigor en enero de 2013, de no lograrse un acuerdo en el Congreso, y que amenazan la recuperación de la economía.

El segundo obstáculo es el incremento del techo de la deuda, necesario para el funcionamiento del Estado federal sin que el país incurra en una cesación de pagos, que debería ser aumentado durante el primer trimestre de 2013.

Una correlación igual

Sin embargo, la relación de fuerzas en el Congreso sigue siendo la misma que antes de las elecciones, por lo que los demócratas deberán negociar con los republicanos, que ostentan la mayoría en la Cámara de Representantes para evitar los errores de agosto de 2011.

Entonces, la incapacidad de llegar a un acuerdo bipartidista sobre la deuda llevó a Estados Unidos a perder la máxima nota crediticia de “AAA”, en la escala de calificación de Standard and Poor’s.

Control de la deuda pública

Con respecto al precipicio fiscal, Inna Mufteeva, economista del banco Natixis, afirmó que el Congreso debería llegar a un acuerdo, pero advirtió que este compromiso podría ser solamente temporal.

Ello postergaría al primer semestre 2013 la cuestión más global del control de la colosal deuda pública de Estados Unidos (16.21 billones de dólares) y su corolario: la reducción del déficit presupuestario.

Lo pendiente

Entre los grandes desafíos que esperan a Obama figuran también dos promesas no cumplidas durante su primer mandato: la reforma del impuesto a las empresas y de la financiación de la vivienda, para lo cual necesitará negociar con los republicanos. Estados Unidos deberá avanzar también en la superación de los desequilibrios prometida a sus socios del G20, a fin de que su crecimiento económico dependa menos del consumo interno.