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Tres coches-bomba explotaron ayer en la ciudad de Deraa, en el sur de Siria, en un atentado en el que murieron una veintena de efectivos del régimen, según los opositores, y siete civiles, de acuerdo a las autoridades.

El activista Omar al Hariri, residente en Deraa, explicó a Efe vía Internet, que los vehículos estallaron cerca de varias sedes militares y que las víctimas mortales ascienden a una veintena de soldados, cifra confirmada por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

La versión del Observatorio apunta, por su parte, que dos vehículos explotaron en el patio trasero del Club de Oficiales de forma consecutiva.

Sin embargo, la agencia Sana informó que los siete muertos son civiles y que las explosiones se registraron en una avenida comercial muy concurrida, en la autopista de circunvalación y cerca de una entidad financiera.

Sana responsabilizó de las explosiones a «grupos terroristas», como las autoridades sirias califican a la oposición armada, a la que siempre acusan de este tipo de acciones, que por ahora se han registrado principalmente en Damasco y sus alrededores.

Tras los atentados, se desencadenaron duros enfrentamientos entre los rebeldes y las tropas gubernamentales, mientras las ambulancias trataban de socorrer a las víctimas.

Además, las fuerzas del régimen irrumpieron en la localidad de Ángel acompañadas por tanques, donde efectuaron una campaña de arrestos casa por casa, de acuerdo a los opositores.

La ONU calcula que 98,000 civiles en Siria que se encuentran en zonas controladas desde hace algún tiempo por grupos rebeldes, están totalmente fuera del alcance de la ayuda humanitaria que coordina esta organización.

A partir de contactos que han logrado establecerse con personas que permanecen en esas áreas y con otras que han conseguido escapar recientemente, la ONU calcula que “98,000 personas están más allá de nuestro alcance, con respecto a los 2,5 millones que necesitan ayuda” en todo el país, explicó el director de operaciones de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas, John Ging.

Por otro lado, el régimen de Damasco afirmó ayer que la cumbre que celebra la oposición siria en Doha es una nueva forma de intervención extranjera en Siria, ya que las iniciativas tratadas han sido propuestas por otros países como Estados Unidos.