• El Cairo, Egipto |
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  • AFP

La oposición siria consiguió este lunes formar una coalición unida para presentar una alternativa creíble al régimen de Bashar Al Asad, y espera ahora un reconocimiento internacional a esta instancia saludada por los occidentales.

Su nuevo jefe, Ahmed Moaz Al Jatib, iba a viajar unas horas después de la firma del acuerdo en Doha, a la sede de la Liga Árabe en El Cairo, “primer paso en la vía de un reconocimiento internacional”, según Catar, que patrocinó las negociaciones de la oposición.

En el terreno, las tropas del régimen mantenían la presión sobre la mayoría de los bastiones rebeldes, intensificando los ataques aéreos en sectores del noreste del país fronterizos con Turquía, en tanto violentos combates las oponían a los rebeldes en otras regiones del país.

Después de una reunión de cuatro días y de intensas presiones internacionales, los componentes de la oposición consiguieron ponerse de acuerdo sobre la organización de la “Coalición Nacional Siria de las Fuerzas de la Oposición y de la Revolución”.

Su conformación

Además del jeque Jatib, la dirección de esta nueva coalición cuenta con dos vicepresidentes, Riad Seif, un exdiputado, y la militante Suhair Atassi, que jugó un papel importante en la coordinación de la revuelta en el interior del país.

Este acuerdo fue inmediatamente saludado por Estados Unidos que prometió dar su apoyo a la nueva coalición “que abre el camino al fin del régimen sangriento de Asad y al futuro de paz, de justicia y de democracia”.

Países del golfo reconocen

Las seis monarquías del Golfo (Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Catar, Omán y Emiratos Árabes Unidos) reconocieron a la nueva coalición opositora como “representante legítimo” del pueblo sirio.

Francia también manifestó su “pleno apoyo”, declarando que actuaría por el reconocimiento internacional de esta nueva entidad “como representante de las aspiraciones del pueblo sirio”.

Gran Bretaña la vio como una estructura capaz de asegurar una transición política.

Por su lado, Moscú, uno de los principales aliados de Damasco, llamó a la coalición a privilegiar el diálogo con el régimen, una opción que descartan los opositores, quienes insisten en que no negociarán nada si no se marcha el presidente Asad.

En su primera declaración después de su elección, el jeque Jatib estimó que “ahora corresponde a la comunidad internacional cumplir con sus compromisos” y ayudar a los sirios víctimas “de una exterminación sistemática”.

"No solo pan, también necesitamo armas"

Georges Sabra, nuevo jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal componente de la nueva coalición, afirmó: “No solo necesitamos dinero y pan, también necesitamos armas para defendernos”.

En el país, la violencia no remitía y el noroeste del país, donde los ataques aéreos de una violencia inaudita se multiplicaron, estaba una vez más bajo el fuego de los cazabombarderos del régimen.

La aviación lanzó barriles con explosivos en los alrededores de Maaret Al Numan, ciudad que el Ejército arrebató a los rebeldes.

Un cazabombardero largó una bomba sobre la localidad de Ras al Ain, un puesto fronterizo ahora en manos de la rebelión, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Ante la intensidad de los ataques, una parte de los habitantes de Ras al Ain se refugiaron en Turquía, según pudo constatar un fotógrafo de la AFP. Doce personas murieron, entre ellas cinco civiles y siete rebeldes, principalmente del Frente islamista Al Nusra, según el OSDH.

En los Altos del Golán, donde no había habido ningún incidente desde 1973, un obús de mortero sirio cayó en la parte de la meseta ocupada por Israel, lo que provocó la respuesta del Ejército hebreo, que alcanzó un objetivo sirio, según un comunicado militar.

Según un balance provisional del OSDH, 38 personas murieron este lunes en Siria, escenario desde marzo de 2011 de un conflicto en el que, según el Observatorio, han muerto ya más de 37,000 personas.