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  • ACAN EFE

La Ley Especial para depurar la Policía de Honduras vence mañana en medio de inconformidades y controversias por la lenta depuración de la institución y la aplicación de “pruebas de confianza” a los agentes de seguridad, muchos de ellos vinculados a actos criminales.

La ley, aprobada por el parlamento hondureño el 24 de mayo pasado, autoriza al Director de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla, y al Ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, a practicar “pruebas de confianza” a los oficiales y agentes que, si no las aprueban, son despedidos.

Además, suspende algunos artículos de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, según la información oficial.

Piden prorrogar ley

Para el analista político Matías Funes, la depuración de la Policía Nacional avanza “lenta”, por lo que sugirió al Ejecutivo solicitar al parlamento una “prorroga” de la ley especial.

Funes, quien es miembro de la Comisión de Reforma de la Seguridad Pública, creada por el presidente hondureño, Porfirio Lobo, en marzo pasado, dijo a Acan-Efe que si se quiere una depuración de la Policía, es necesario prorrogar la ley, ya que es un “proceso incipiente y que ha marchado con lentitud”.

Lobo ha dicho en varias ocasiones que es necesario ampliar la Ley de Depuración de la Policía; sin embargo, a un día de que venza, no ha hecho la petición de ampliación al parlamento.

Habría estancamiento

De no prorrogarse la ley especial, se avizora un “estancamiento” en el proceso de depuración y una “gran insatisfacción” en la ciudadanía, que a diario clama porque haya justicia y se le ponga fin a la inseguridad en Honduras, considerado uno de los países más violentos del mundo, explicó Funes.

Como parte del proceso de depuración de la Policía Nacional, unos 99 oficiales de la institución han quedado sin mando luego de someterse a las pruebas de confianza, informó el 25 de octubre pasado el director de la institución, Juan Carlos Bonilla.