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  • AFP

Los nacionalistas conservadores de CiU, en el poder en Cataluña, sufrieron ayer domingo un fuerte retroceso en las elecciones regionales, pese a seguir siendo la fuerza más votada al lograr 50 diputados, con el 94,7% de los votos escrutados.

Los nacionalistas del presidente regional, Artur Mas, perdieron 12 diputados respecto a los anteriores comicios de 2010, mientras la formación independentista de izquierda, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), es la segunda fuerza más votada con 21 escaños, 11 más que en 2010, según el recuento oficial de sufragios.

La izquierda independentista catalana ganó terreno ayer domingo frente a los nacionalistas de CiU, en el poder en la región, según una encuesta a pie de urna, en unos comicios regionales marcados por un fervor independentista que polarizó la campaña.

Pese a que CiU seguiría siendo la primera fuerza política con entre 54 y 57 diputados, perdería entre ocho y cinco diputados de los 62 que tiene ahora, y supondría un duro golpe para el presidente regional, Artur Mas, que aspiraba a lograr una mayoría absoluta.

Enfrentado al gobierno central de Mariano Rajoy por un sistema fiscal que considera como un lastre a la reactivación económica de la región, muy duramente golpeada por la crisis, Mas había optado por adelantar los comicios buscando lograr una mayoría absoluta, que parece no haber logrado.

Aun así, “una vez más CiU gana las elecciones. Consecuencia de estos primeros datos es que la próxima legislatura tendrá como objetivo la consulta de los catalanes sobre la autodeterminación”, dijo Luis Corominas, el coordinador de campaña de CiU tras conocer los primeros sondeos.

Elecciones decisivas

Ese objetivo podría contar con un amplio respaldo en el Parlamento regional con la fuerte subida de los partidos de la izquierda independentista como ERC, que ganaría entre 20 y 23 diputados, frente a los 10 con que cuenta ahora, y el CUP, formación de nuevo cuño, que entraría en el “Parlament” con entre 5 y 6 diputados.

“Son las elecciones más decisivas de la historia de Cataluña, las más trascendentales, en las que nos jugamos todos más como país, como pueblo”, había afirmado Mas al depositar su voto en unas elecciones que parecen haber castigado a los socialistas.

El Partido Socialista de Cataluña, PSC, ganó entre 16 y 18 diputados, frente a los 28 que tenía en 2010, mientras que los conservadores del Partido Popular, PP, se mantendrían en sus 18 escaños o perderían dos hasta 16.

La jornada se ha caracterizado por una gran participación del 66.42%, casi ocho puntos porcentuales más que en los comicios de 2010.

“Estamos en un punto de inflexión, en función de las mayorías independentistas que salgan seguramente esto marcará un antes y un después”, había afirmado a la AFP Carme Llistosella, de 60 años, una secretaria desempleada, antes de votar. “Hasta ahora había un sentimiento nacionalista que era menor y que con la crisis ha aumentado”, agregó.

Cataluña: veinte por ciento del PIB español

Sacudida por la crisis como el resto de España, Cataluña, otrora uno de los motores de la economía del país y ahora su región más endeudada, ve crecer el auge secesionista que el 11 de septiembre desembocó en una masiva manifestación.

Incapaz de hacer frente a los pagos de una deuda que supera los 40,000 millones de euros, Cataluña, con 7.5 millones de habitantes y el 20% del PIB español, tuvo que pedir a Madrid un rescate de 5,370 millones, que muchos sintieron como una humillación en una región que dice pagar anualmente 16,000 millones en impuestos destinados a otras zonas del país.

“Tras la victoria, me gustaría que el presidente Mas se enfrente a Madrid, para que nos devuelvan el dinero que nos deben, y que convoque el referéndum”, dijo Gerard Ruiz, un metalúrgico de 38 años, convencido de que “ahora que hemos emprendido este camino tenemos que ir hasta el final, queremos ser un pueblo independiente”.

Además de predecir un desastre económico, los partidos opuestos al proyecto soberanista, encabezados por el PP de Rajoy, advierten que una secesión provocaría una ruptura social.

No todos de acuerdo

“Ahora ya hay generaciones que hemos podido estudiar en catalán, y que sentimos las cosas de otro modo, nuestros padres, tras 40 años de franquismo, es normal que tuviesen miedo”, añadió.

No obstante, no todos los catalanes están de acuerdo con el cariz de estos comicios.

“Con el tema de la independencia se ha conseguido que mucha gente que está o estará afectada por los recortes deje de pensar en ello”, afirmó un votante, Andreu Camprubí, sociólogo de 27 años, lamentando que la crisis quedase de lado durante la campaña.

“Estas elecciones me parecen una porquería, porque los países están para unir y no para desunir. En Europa se une y no se desune”, lanzó por su parte Josep, un jubilado de 65 años.

Muestra del interés que despiertan en el mundo, un centenar de periodistas extranjeros se acreditaron para seguir unas elecciones a las que están convocados 5.4 millones de catalanes.