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  • EFE

América Latina, una de las zonas del mundo más afectadas por el cambio climático, lleva a la cumbre de Doha un mensaje unánime de apoyo a las iniciativas para reducir las emisiones de gases y para que los países industrializados asuman su responsabilidad de forma más "ambiciosa".
       
La XVIII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, COP-18, arrancó este lunes en Catar para discutir la extensión del Protocolo de Kioto, que expira este año, y si es necesario otro pacto global de reducción de emisiones que lo sustituya.
       
Es una tarea urgente pero difícil, ya que países como Canadá, Japón y Rusia no están por la extensión de Kioto.
       
Según un estudio europeo citado por la Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá, el cambio climático es considerado la causa principal de 14,000 condiciones climáticas extremas que dejaron más de 710,000 muertos entre 1991 y 2010.
       
Además, de acuerdo con un informe del Banco Mundial, si se sigue al "ritmo actual" el planeta se recalentará 4 grados a final del siglo, lo recomendable es que no suba más de 2 grados, lo que provocará extremadas olas de calor y subidas del nivel del mar en algunas zonas de casi un metro.
       
Brasil, el país con más territorio en la Amazonía, considerada el "pulmón del mundo", ha trabajado de cara a esta cumbre con sus socios del foro BASIC, Sudáfrica, India y China, con quienes coincide en que las naciones más desarrolladas se deben comprometer con metas más "ambiciosas" y "creíbles" de reducción de emisiones.
       
Según BASIC, la renovación del Protocolo de Kioto debe ser "la principal responsabilidad de la cumbre de Doha".