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LA PAZ / AFP

El gobierno boliviano y la oposición intentó sellar ayer martes un acuerdo para una negociación que descomprima la crisis política que dejó al menos 18 muertos, pero la detención del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, en el marco del estado de sitio en esa región, suspendió las conversaciones.

El vicepresidente Álvaro García y el prefecto (gobernador) de Tarija, Mario Cossío, en representación de sus pares rebeldes de Santa Cruz, Beni, Pando y Chuquisaca, suspendieron anoche en casa de gobierno las coversaciones tras la información de la detención del prefecto Fernández.

Las gestiones fueron desaceleradas y todo girólrededor del prefecto Leopoldo Fernández, a quien la Fiscalía decidió investigar por una matanza de campesinos el jueves, donde murieron 16 personas, y el gobierno acusa de quebrantar el estado de sitio en Pando.

La captura de Fernández, que fue trasladado preventivamente a un recinto militar en La Paz, constituye una “ruptura unilateral” del diálogo, según una primera reacción del secretario de la Prefectura de Santa Cruz, Carlos Dabdoub.

El viceministro de Descentralización, Fabián Yacsik, dijo que “confiábamos en que (ayer martes) el país podrá conocer la base de un diálogo serio”.

Las bases de un pacto estarían enmarcadas, principalmente, sobre los temas políticos y económicos que han polarizado Bolivia, como la redistribución de un impuesto petrolero, cuyos recursos son reclamados por las regiones. Además, estarían en la agenda la nueva Constitución oficialista y la formación de gobiernos autónomos opositores.


EU advierte a sus ciudadanos
En tanto, la embajada de Estados Unidos en Bolviia, emitió ayer un comunicado donde hizo un lalmado a todos los ciudadanos de EU a que abandonen el apís y puso a la disposición varios vuelos que saldrán hoy mércoles de la paz rumbo a la naci´`on del norte.


Respaldo de Unasur a Morales
Hay que destacar que las gestiones políticas locales coinciden con las iniciativas diplomáticas, y el importante respaldo de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y el Grupo de Río a la democracia boliviana y al presidente Morales.

La Unasur emitió el lunes en Santiago una declaración de respaldo al mandatario y rechazó cualquier intento de división territorial de Bolivia. Además, creó una comisión para acompañar una mesa de diálogo entre el Ejecutivo y la oposición, que estará dirigida por el presidente boliviano.

Previamente, Morales recibió la adhesión del Grupo de Río, formado por 22 países latinoamericanos y cuya presidencia pro-témpore ejerce México.

Los países del Grupo de Río expresaron “su respaldo al gobierno de ese país al tiempo que refrendan su apego al principio de respeto a la integridad territorial de los Estados”, señaló un documento difundido por la cancillería mexicana.

Según analistas locales, el respaldo obtenido por Morales en la comunidad internacional no contribuirá necesariamente a solucionar el prolongado conflicto boliviano.

El acercamiento está salpicado de sobresaltos, a pesar de que dirigentes cívicos de Santa Cruz anunciaron la suspensión de un corte de rutas, que se inició hace tres semanas, y se comenzó a restablecer el tráfico vehicular.

Campesinos oficialistas reforzaron en tanto desde el lunes otro corte de rutas ubicado 850 km al este de La Paz, exigiendo que renuncie el prefecto Rubén Costas, por promover --según ellos-- la oposición al presidente Morales.

Otro bloqueo vial continúa invariable por cuarta semana en el Chaco, la mayor región gasífera del país, y vecina con Argentina y Paraguay, donde grupos civiles opositores mantienen como bandera la devolución a los nueve departamentos de unos 166 millones de dólares de un impuesto petrolero.