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Los europeos prepararán a partir del lunes su cumbre de mediados de diciembre para buscar un consenso sobre la supervisión bancaria, la misma semana en que el Banco Central Europeo (BCE) podría revisar a la baja sus previsiones de crecimiento.

Los ministros de Finanzas de la zona euro tienen cita el lunes por la tarde en Bruselas para una reunión a la que el martes se sumarán sus homólogos europeos que no forman parte del bloque económico.

Tras ponerse de acuerdo a principios de esta semana sobre los medios para aliviar la deuda griega, la zona euro hará una balance de la compleja operación de recompra de deuda prevista en el acuerdo.

El objetivo de Atenas es volver a comprar parte de su deuda a los inversores privados interesados en la operación y luego cancelarla.

El éxito de esta operación es la condición que pone el Fondo Monetario Internacional (FMI) —uno de los acreedores públicos de Grecia— antes de entregar un nuevo tramo de ayuda.

"Siempre supimos" que el FMI actuaría así y "respetamos el procedimiento", aseguró el viernes Olli Rehn, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios desde Nueva York.

Rehn dijo que la operación, que se pondrá en marcha el lunes, es "una parte importante del plan general" de ayuda a Grecia, aunque evitó revelar cuales son los objetivos concretos de la operación de recompra.

El comisario europeo cree que el sector financiero griego participará ampliamente en la operación, aunque los principales bancos del país están inquietos tras sufrir pérdidas de más de 50% en la quita de marzo pasado de la deuda que estaba en sus manos.

Los primeros resultados de la operación se esperan para el 13 de diciembre, la fecha de la próxima cumbre europea.

Para preparar esa reunión, los 27 ministros intentarán avanzar el martes en la creación de un supervisor único para la zona euro, un papel que ejercería el BCE, mientras que el nuevo marco reglamentario del sector bancario, que tenía que entrar en enero de 2013, lleva retraso.

Sobre la supervisión bancaria, los 27 están buscando un compromiso que tome en cuenta la opinión de los países no miembros de la zona euro. También tendrán que ponerse de acuerdo sobre la supervisión de los pequeños bancos, que podría hacerse a nivel local con algunas condiciones.

El jueves, toda la atención estará concentrada en la reunión del BCE en Fráncfort. La institución monetaria dejará muy probablemente sin cambios la tasa directriz, a pesar de las dificultades en la zona euro.

"Algunos miembros de su consejo de gobernadores podrían ser partidarios de una última reducción [de la tasa]. Sin embargo, la mayoría considera que el banco ya ha hecho lo suficiente", dijo Nikolaus Keis, un analista de UniCredit.

Con una tasa de 0,75%, un nivel históricamente bajo que se mantiene desde julio, y un nuevo programa de recompra de deuda soberana anunciado en septiembre, el BCE cree que ya ha cumplido con su deber.

Como ocurre cada tres meses, la institución anunciará nuevas previsiones de crecimiento para 2012 y 2013 en la zona euro así como las las primeras proyecciones para 2014. Las cifras para 2013 corren el riesgo de anticipar "un estancamiento o una ligera contracción" del PIB, estimó Keis, a pesar de que en septiembre el BCE todavía auguraba un crecimiento del 0,5%.