• Israel |
  • |
  • |
  • EFE

El Gobierno israelí anunció ayer la confiscación de impuestos recaudados a los palestinos en represalia al reconocimiento por la ONU de Palestina como estado observador y tras aprobar Israel el viernes la construcción de 3,000 viviendas en colonias judías.

En total, Israel retendrá a la Autoridad Nacional Palestina, ANP, US$120,5 millones o 92,8 millones de euros, y transferirá la partida a pagar parte de la deuda que el Gobierno palestino tiene con la empresa de electricidad israelí.

“No pienso transferir el dinero este mes, lo utilizaré para pagar las deudas que la ANP ha contraído con la empresa de electricidad (de Israel)”, anunció ayer el ministro israelí de Finanzas, Yuval Steinitz, en la reunión semanal del Consejo de Ministros, informó el medio digital “Ynet”.

En virtud de los Acuerdos de París de 1995, protocolo económico de los Acuerdos de Oslo, de 1993, la Hacienda israelí recauda todos los meses las tasas y aranceles aduaneros de los productos que entran al territorio palestino bajo su control, así como de operarios palestinos que trabajan en Israel.

Se trata de una suma que representa más de la mitad del exiguo presupuesto con que cuenta el Gobierno del primer ministro palestino, Salam Fayad, que en el último año atraviesa una severa crisis de liquidez.

La sanción económica se suma al anuncio el viernes por Israel de que construirá 3,000 nuevas viviendas en asentamientos de Jerusalén Este y Cisjordania, en una área conocida como E1 que bloquea la continuidad territorial del futuro estado de Palestina, medida que ha sido censurada por los palestinos y especialmente por Washington.

Abás recibido como héroe

Miles de palestinos recibieron ayer en la ciudad cisjordana de Ramala a su presidente, Mahmud Abás, quien regresó de Nueva York, donde el jueves obtuvo el reconocimiento de Palestina como Estado observador de la ONU.

El líder palestino fue recibido en medio de un ambiente de fiesta nacional y con cientos de banderas y en una plaza inundada por militantes de todas las facciones y engalanada con carteles con su imagen junto a la del fallecido presidente Yaser Arafat y una gigantesca fotografía de Jerusalén.

Abás, que desde hacía tiempo se veía eclipsado por los logros frente a Israel del movimiento islamista Hamás, abogó en su discurso por la unidad nacional, que describió como el “siguiente paso” de sus gestiones hacia la independencia.