• El Cairo, Egipto |
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  • AFP

El presidente egipcio Mohamed Mursi se mostró firme sobre sus prerrogativas y el proyecto de Constitución que divide al país, e invitó a la oposición al diálogo en un discurso a la nación por televisión tras enfrentamientos sangrientos entre partidarios y opositores.

Poco después del discurso del presidente islamista, estallaron violentos combates cerca de la sede de los Hermanos musulmanes en El Cairo entre manifestantes y las fuerzas del orden, que usaron gases lacrimógenos, según un periodista de la AFP en el lugar.

Los opositores al presidente egipcio prendieron fuego a la sede principal de los Hermanos Musulmanes este jueves en El Cairo, luego de tomar por asalto el lugar, declaró un portavoz del movimiento islamista a la AFP.

"Doscientos bandidos llegaron a la sede. Los miembros de la seguridad trataron de impedir que entraran, pero algunos penetraron por la puerta trasera, saquearon el lugar y le prendieron fuego. Todavía está en llamas", dijo el portavoz Mahmud Ghozlan.

Un responsable de la seguridad dijo sin embargo que el incendio era limitado y que la policía había rechazado a los manifestantes.

"Llamo a todos los partidos políticos a un diálogo el sábado 8 de diciembre en el palacio presidencial", declaró el presidente islamista.

Agregó que las discusiones deberían girar en torno a la elaboración de una ley electoral y la agenda a cumplir luego del referéndum.
En un discurso de tono ofensivo, Mursi aseguró que el referéndum sobre el proyecto de Constitución que divide al país se llevará a cabo como previsto el 15 de diciembre y que luego de ese comicio, el pueblo debe "seguir su voluntad".

"Respetamos la libertad de expresión pacífica, pero no dejaremos nunca a nadie participar en asesinatos y actos de sabotaje", declaró el presidente, mientras el país atraviesa la crisis política más profunda desde su elección en junio.

Al denunciar una deriva dictatorial, la oposición reclama la retirada de un decreto del 22 de noviembre en que el presidente amplió sus poderes, así como el abandono del referéndum sobre el proyecto de Constitución, acusado de ofrecer pocas garantías para las libertades de expresión y de religión.

Este jueves por la noche Mursi se mostró dispuesto a renunciar al artículo 6 del decreto, que posibilita al presidente "tomar todas las medidas necesarias para proteger al país y los objetivos de la revolución". Pero no dijo nada sobre el artículo que pone sus decisiones al abrigo de cualquier recurso ante la justicia.

El ejército egipcio desplegó tanques y estableció un perímetro con alambradas de seguridad alrededor de la presidencia, luego de los choques entre partidarios y adversarios del presidente que causaron, según las autoridades, siete muertos y centenares de heridos en la noche del miércoles al jueves.

La guardia republicana, unidad del ejército encargada de proteger a la presidencia "decidió desalojar el perímetro que rodea al palacio presidencial a las 15:00H locales (13:00H GMT) y prohibirá las manifestaciones en los alrededores" del complejo situado en El Cairo, según un comunicado publicado por la presidencia.

Después del ultimátum del ejército, muchos manifestantes empezaron a recoger sus pertenencias para irse. Muchos islamistas habían dormido en el lugar en tiendas de campaña o envueltos en mantas, dijo un periodista de la AFP.

En la tarde, el ejército instaló vallas de alambre de púas a 150 metros del palacio presidencial, tras haber ordenado a los manifestantes abandonar el lugar.