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  • EFE

Amnistía Internacional, AI, denunció hoy el alto número de ataques sufridos por defensores de los derechos humanos en América y la alta impunidad de los autores materiales, en el período comprendido principalmente entre enero de 2010 y septiembre de 2012.
       
En el informe titulado "Transformar dolor en esperanza: defensoras y defensores de derechos humanos en América", Amnistía señala unos 300 casos de "intimidación, hostigamiento, ataques y asesinatos" de defensores de los derechos humanos en diez países.
      
De todos los casos analizados, solamente en cuatro los autores de los ataques fueron declarados culpables, es decir, poco más del 1% del total.
       
"Cuando las autoridades no protegen a quienes trabajan para defender los derechos humanos de todas las personas y no investigan los ataques perpetrados contra ellos, transmiten el mensaje de que se toleran los ataques", manifestó Nancy Tapias, investigadora de Amnistía Internacional sobre esta temática.

Sufren violaciones 

La mayoría de las víctimas, precisa AI, son personas que trabajan en temas relacionados con la tierra y los recursos naturales, que defienden a las mujeres, minorías sexuales e inmigrantes y quienes luchan contra los abusos de los derechos humanos. Además de periodistas, blogueros y sindicalistas.
       
"Hombres y mujeres que trabajan para proteger los derechos humanos también están en la mira, pues poderosos intereses económicos y políticos los perciben como un obstáculo a proyectos de desarrollo de gran envergadura", apuntó Tapias.
       
El informe destaca que cerca de la mitad de los incidentes se produjeron por cuestiones relativas a la tierra, en países como Colombia, Brasil y Honduras, mientras que en Cuba y México los problemas proceden del hostigamiento judicial, la falta de pruebas y la falsedad de cargos al que son sometidos "defensores y defensoras".
       
Las personas que "hacen campaña en cuestiones como la violencia contra las mujeres" sufren violaciones, amenazas de violación e intimidación, inclusive a familiares, recoge Amnistía Internacional.
       
Según AI, los defensores de los derechos humanos son calificados, tanto por "funcionarios del Gobierno como por actores no estatales", como "delincuentes", "sin escrúpulos", "corruptos" y "buscapleitos", entre otros términos.