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  • EFE

Israelíes y palestinos decidieron en Annapolis retomar "inmediatamente" las conversaciones de paz con la mirada puesta en la creación de un Estado palestino independiente.

Esto se desprende del comunicado conjunto que, mucho antes de lo previsto, se dio a conocer el martes en esta ciudad de Maryland, en la que Estados Unidos ha reunido a las partes en conflicto bajo la atenta observación de unos 40 países, en su mayoría árabes.

El documento, anunciado por el presidente de EEUU, George W. Bush, en un acto en el que estuvo acompañado por el primer ministro israelí, Ehud Olmert y el mandatario palestino, Mahmud Abás, prevé el comienzo de las conversaciones tan pronto como el próximo mes.

Primer intento de paz


Los contactos entre israelíes y palestinos llevan estancados siete años, los mismos que lleva Bush en el poder. Este es el primer gran intento que el actual jefe de la Casa Blanca lleva a cabo en favor de la paz en Oriente Medio.

Según lo acordado, la primera reunión se celebrará el próximo 12 de diciembre y, a partir de ahí, las partes se encontrarán cada dos semanas para dar seguimiento serio a esta nueva ronda por la paz en la región.

El documento, si bien contiene especificaciones sobre los temas centrales que dividen a israelíes y palestinos, según reconoció el propio Bush, sí establece los principios que guiarán las futuras conversaciones.

Fija criterios para conversar sobre los puntos más conflictivos de la negociación como son los asentamientos, el papel de la comunidad internacional, los calendarios, el futuro de Jerusalén o la denominación de Israel como "Estado judío", pero no los menciona.

Jerusalén espera ser capital de Palestina

Ponerse de acuerdo en estos asuntos no va a ser fácil. Sin ir más lejos, inmediatamente después de que Bush terminara su anuncio, Abás se apresuró a decir que él no piensa olvidar su exigencia de que el este de Jerusalén sea nombrada la capital de un futuro Estado palestino.

Pero el documento contiene importantes compromisos como, por ejemplo, el que se refiere a "poner fin al derramamiento de sangre" y propagar la "cultura de la paz y la no violencia".

"Expresamos nuestra determinación de poner fin al derramamiento de sangre, el sufrimiento y las décadas de conflicto entre nuestros pueblos y de iniciar una nueva era de paz sustentada en la libertad, la seguridad, la justicia, la dignidad, el respeto y el reconocimiento mutuo", dice textualmente la declaración.

Igualmente, se pronuncia a favor de "propagar una cultura de paz y no violencia" y expresa también la necesidad de "confrontar el terrorismo y la incitación al terrorismo, ya sea cometida por los palestinos o los israelíes".

En lo relativo a la meta de la coexistencia pacífica de los dos Estados, Israel y Palestina, el compromiso alcanzado hoy indica que las conversaciones que comenzarán de inmediato se llevarán a cabo "de buena fe" y con la mirada puesta en "concluir un tratado de paz que resuelva todos los asuntos pendientes".

El compromiso hace referencia también a la forma en la que se van a llevar a cabo estas negociaciones, que serán "vigorosas" y "continuas", y se subraya que se harán "todos los esfuerzos para llegar a un acuerdo antes del fin de 2008.

Las partes, asimismo, se comprometen a cumplir de inmediato con sus obligaciones respectivas establecidas en la "hoja de ruta" hacia una solución permanente de dos Estados para el conflicto israelí-palestino, emitida por el Cuarteto el 30 de abril de 2003.

Se ha decidido, además, formar un mecanismo tripartito que llevará a cabo el seguimiento de los progresos de la "hoja de ruta" y que estará formado por representaciones de israelíes, palestinos y encabezado por Estados Unidos.

EEUU vigilará y juzgará


Las partes se comprometen a continuar la ejecución de sus obligaciones en marcha del mapa de ruta hasta que alcancen un tratado de paz, mientras Estados Unidos vigilará y juzgará el cumplimiento de los compromisos de la "hoja de ruta".

El Departamento de Estado estadounidense ha ejercido en las últimas semanas una gran presión para que las dos partes resolvieran las discrepancias existentes y lograran un acuerdo.

En concreto, Israel se negaba a incluir una referencia a la Iniciativa Árabe, que los estados árabes acordaron a principios de año y que instaba a las dos partes a llegar a un acuerdo sobre los refugiados palestinos.

Además, insistía en que los refugiados palestinos tendrían el derecho a regresar al futuro Estado palestino, pero no a Israel, aunque procedieran de este país.