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Representantes de partidos políticos y líderes religiosos se reúnen hoy en Irlanda del Norte para buscar soluciones a la violencia callejera desatada por grupos de "lealistas", tras la polémica por la reducción de días en los que ondeará la bandera británica en el Ayuntamiento de Belfast.
La capital del Ulster ha sido escenario durante tres noches consecutivas de actos de violencia en los que han participado docenas de grupos de "lealistas" (partidarios de la permanencia de la provincia en el Reino Unido) y en los que se han producido ataques contra la policía norirlandesa (PSNI).
Los altercados son casi una constante en la provincia desde que el pasado 3 de diciembre se aprobara una moción del partido multiconfesional Alianza para que la bandera británica solo ondee ciertos días del año, como ocurre en otros edificios gubernamentales y en el castillo de Stormont, sede de la Asamblea autónoma.
Hasta entonces, la llamada "Union Jack" ondeaba a diario en la fachada del consistorio, razón por la que los concejales nacionalistas pidieron su retirada definitiva para crear "un ambiente de neutralidad en una ciudad dividida".
Según dijo hoy a medios británicos Robin Newton, del Partido Democrático Unionista (DUP), la supuesta falta de implicación por parte de los organizadores de las manifestaciones en estos hechos estaría dificultando que se pueda vislumbrar un final a los disturbios.
"Debemos encontrar una solución a esto, pero no sé cómo lo haremos", señaló Newton, uno de los participantes en las conversaciones que hoy mantienen políticos con líderes religiosos en la Iglesia Presbiteriana de Westbourne del reverendo Mervyn Gibson.
Por su parte, Michael Copeland, del Partido Unionista del Ulster, se mostró pesimista sobre la posibilidad de alcanzar un resultado positivo, ante la aparente falta de liderazgo de las manifestaciones violentas.
Anoche grupos violentos agredieron de nuevo a los agentes con cócteles molotov, petardos, piedras y pelotas de golf en el este de la capital del Ulster, según informaciones policiales.
Los violentos prendieron fuego a vehículos y los agentes detuvieron a una persona de 38 años como sospechosa de intento de asesinato, después de que la policía recibiera supuestamente disparos.
Para tratar de controlar al centenar de "lealistas" causante de los altercados, los agentes emplearon balas de plástico y cañones de agua.