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  • EFE y AFP

Un puñado de jóvenes palestinos han despertado la ilusión, atraído a los medios, y logrado el aplauso de los dirigentes políticos con una atrevida iniciativa: levantar un campamento en Jerusalén Este, que pretenden se convierta en un nuevo pueblo palestino.

La elección del lugar no es baladí: el campamento de Bab El Shams (Puerta del Sol) se ha establecido en tierras de propiedad palestina, en las que el Gobierno israelí ha anunciado el establecimiento de la colonia judía E1, un controvertido proyecto que prácticamente dejaría aislada a Jerusalén Este (donde los palestinos quieren establecer como capital de su Estado) del resto de Cisjordania.

Aquí, en 22 tiendas de lona adornadas con banderas palestinas, han pasado la noche algo más de un centenar de personas, en su mayoría jóvenes, pese a las temperaturas cercanas a los cero grados.

Los acampados cuentan con varios generadores eléctricos, con los que mantienen vivos los teléfonos móviles y ordenadores desde donde transmiten al mundo su pequeño-gran logro.

Un palestino asesinado

Por otro lado, el Ejército israelí mató el sábado por la noche a un palestino que trataba de entrar ilegalmente de Cisjordania a Israel, indicaron a la AFP responsables palestinos.

Un responsable médico palestino afirmó que las autoridades israelíes le pidieron tomar las disposiciones necesarias para recuperar el cuerpo del palestino muerto por bala mientras trataba de franquear la barrera entre Israel y Cisjordania.

El joven palestino, originario de la aldea de Dura, resultó muerto en la ciudad de Hebron cuando trataba de franquear la barrera entre Israel y Cisjordania “para llegar a su lugar de trabajo”, dijo un funcionario de la seguridad palestina, sin ofrecer otros detalles.

La posición de Israel

La Policía israelí ordenó el viernes a los activistas evacuar Bab El Shams, pero ellos tenían un permiso en regla para un campamento de seis días y obtuvieron una orden judicial que confirmaba su derecho a estar allí durante ese plazo.

“Esta mañana la Policía nos ha dicho que la orden del Supremo hace referencia solo a las tiendas y no a las personas y nos han ordenado irnos”, dijo a Efe la activista Irene Naser, que añadió que no tienen ninguna intención de obedecer porque “los israelíes continuamente adoptan una política de hechos consumados” y es hora de que los palestinos también lo hagan.

En este caso, los acampados cuentan con el permiso de los propietarios de la tierra, palestinos que les autorizaron para levantar las tiendas en ella.

Los autores de la iniciativa han recibido el aplauso de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, de dirigentes políticos y de la calle palestina.