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  • AFP

La ceremonia de investidura del presidente de Estados Unidos Barack Obama, el 21 de enero, para su segundo mandato, contará con menos público que hace cuatro años, el tiempo será más clemente y la seguridad tan estricta como entonces.

Por lo general las investiduras presidenciales mueven grandes masas en Estados Unidos, pero el país nunca conoció algo similar a lo vivido en 2009, cuando 1,8 millones de personas aclamaron la llegada al gobierno del primer presidente negro de su historia.

Esta vez, como para todo segundo mandato, se espera una concurrencia menor.

El perímetro cerrado a la circulación en torno al Capitolio, la Casa Blanca y la inmensa explanada del Mall, será esta vez más pequeño, pero las medidas de seguridad serán tan severas como cuatro años atrás.

Mochilas, sillas plegables y paraguas están prohibidos en las ceremonias de investidura presidencial, al igual que las pancartas y el consumo de alcohol.

"Esperamos que haya entre 500.000 y 800.000 visitantes, según las cifras de las autoridades del transporte", dijo a la AFP Alicia Malone, de la oficina de turismo Destination DC.

La mayoría de los hoteles disponen aún de habitaciones libres, incluido el histórico Willard, en la avenida Pensilvania, muy cercano a la Casa Blanca, que ofrece una vista particularmente privilegiada del desfile del próximo lunes.

El hotel propone suites decoradas en el estilo del Salón Oval, el salón presidencial, a 5.700 dólares la noche por un mínimo de cuatro noches, y habitaciones de lujo a 1.149 dólares la noche.

La portavoz del establecimiento, Barbara Bahny, prevé de todas maneras que a la brevedad el hotel vea su capacidad colmada.

En una ubicación menos privilegiada, el Ritz-Carlton ofrece una fórmula para dos personas, la fórmula Access Washington, a 100.000 dólares, que incluye pasajes de avión en primera clase desde cualquier origen y automóviles con conductor a disposición desde la llegada al aeropuerto.

Dos bailes oficiales


"No creo que se viva la locura de 2009", estima la profesora universitaria Tuere Anne Marshall. Nacida en Washington hace 61 años, Marshall recuerda aún la ceremonia de investidura de John F. Kennedy, en 1961.

"Va a venir igualmente mucha gente que no vive aquí. Estoy muy contenta, es el comienzo de una nueva administración", dice a la AFP mientras hurga en los artículos que ofrece la tienda oficial de souvenirs, inaugurada el viernes y dedicada a este acontecimiento.

Este comercio, que dispone de un sitio en Internet, comercializa desde pins hasta pelotas de golf, pasando por camisetas, calcetines deportivos y vasos grabados.

Las condiciones climáticas previstas para el lunes son más favorables que cuatro años atrás, cuando se registró una temperatura de dos grados bajo cero, agravada por un viento norte gélido.

El bloguero meteorológico de The Washington Post, Jason Samenow, pronosticó para ese día temperaturas de un máximo de 5 grados centígrados, mientras AccuWeather es más optimista y prevé +12 grados y un día soleado.

Habrá por otra parte sólo dos bailes oficiales, a los que asistirán el presidente y su esposa. Uno estará reservado a los militares, el otro acogerá a unas 35.000 personas, y ambos tendrán lugar en el práctico pero poco glamoroso centro de congresos de Washington.

Numerosos bailes populares no oficiales tendrán lugar igualmente a lo largo de un fin de semana largo extendido al lunes, el día Martin Luther King, un feriado que se conmemora todos los años.

Entre las decenas de celebraciones previstas, habrá una al estilo tejano, otra Rhythm and Blues, un baile disco, y otro al estilo cabaret.

Cameron French, agregado de prensa del Comité por la Investidura, dijo a la AFP que aunque el lunes 21 haya menos gente que cuatro años atrás "el acontecimiento será tan histórico" como el de 2009.