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  • ACAN-EFE

América Latina y el Caribe han entendido el impacto que tiene la mitigación de riesgos de desastres y trabajan "muy seriamente en ello", lo que demuestra que en la región se ha iniciado el "cambio de actitud" necesario para enfrentar las catástrofes desde antes de que ocurran.

La representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para la reducción de riesgo de desastres, Margareta Wahlström, se mostró optimista sobre el futuro de la región en la materia, en una entrevista con Acan-Efe en Panamá.

Wahlström, con más de tres décadas de experiencia en operaciones de ayuda humanitaria en zonas de conflicto y desastres, resaltó como indispensable "modificar el optimismo global según el cual el desarrollo es igual a crecimiento continuo, y aceptar y respetar que en ese proceso hay interrupciones, riesgos que hay que anticipar".

"Por eso creo que el desafío más grande está en cambiar un poco la actitud, el asunto es mental mucho más que práctico, porque los instrumentos, los métodos (para mitigar riesgos de desastres) existen", aseveró la funcionaria de la ONU.

Esa nueva visión que "reconoce que el riesgo hay que anticiparlo para mitigarlo" ya se está dando en países de Latinoamérica como Colombia, Perú y Ecuador, entre muchos otros, en el Caribe y también en la región centroamericana, afirmó la representante especial de Ban Ki-moon.

Centroamérica, una de las zonas más vulnerables del mundo a los desastres naturales y también una de las más pobres, "trabaja muy seriamente" en la mitigación a través de "un sistema muy fuerte de colaboración como es el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC)", dijo Wahlström.

El organismo centroamericano "ahora está iniciando un trabajo de una evaluación de riesgo" que pretende "establecer como un sistema de informes regulares, dinámico", destacó la alta funcionaria.

El CEPREDENAC "está estableciendo una base técnica de conocimientos y sobre todo un trabajo político, con el liderazgo de la región, para reconocer que los riesgos de clima, sísmicos, son también riesgos sociales, económicos y políticos, por lo que la región debe protegerse", añadió.

En Centroamérica "la vulnerabilidad es bastante extrema, pero también los esfuerzos (por reducirla), lo que crea una situación más positiva de lo que pareciera", en opinión de Wahlström.

La región está expuesta al Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas sísmicas más activas del mundo, a una cadena volcánica enorme, y a tormentas tropicales y huracanes que pueden causar inundaciones y deslizamientos de tierra en lo que cada año mueren centenares y hasta miles de personas que habitan en millones de casas precarias levantadas en laderas montañosas y riberas de ríos.