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El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García, dijo ayer lunes que el gobierno sospecha que la oposición no tiene “voluntad de firmar un documento de gran acuerdo” nacional para zanjar la grave crisis política que agobia al país.

“El pueblo no puede ser nuevamente burlado (...), el pueblo no puede entrar a ese tipo de escamoteo de la expectativa y la esperanza del pueblo”, dijo García luego que la oposición se negara a respaldar la convocatoria de un referendo de una nueva Carta Magna.

“Hay indicios para sospechar de que (...) no hay voluntad de firmar un documento de gran acuerdo” deploró García, mientras advirtió que el diálogo iniciado el jueves con escasos avances “no puede ser indefinido”.

Los prefectos de Santa Cruz, Tarija y Beni, que encabezan la oposición a Morales, dijeron que no tienen posibilidades de garantizar que el Congreso apruebe hasta el 1 de octubre la convocatoria a un referendo sobre la nueva carta magna que el gobierno quiere hacer aprobar.

Oposición no cede
El retroceso en ese punto ocurrió luego que Oscar Ortiz, presidente del Senado, donde la oposición es mayoría, mantuviera reuniones el domingo con los prefectos rebeldes.

Según García “tenemos el derecho de llevar adelante nuestro programa de gobierno, pero también vamos a saber oír”, aunque “las minorías y fuerzas regionales no tienen ningún derecho a veto”, dijo.

“Son fuerzas regionales, locales (...) y tienen que saber comportarse como tal”, abundó.

El presidente Morales obtuvo el pasado 10 de agosto una votación del 67% en el referendo ratificatorio, recordó García.

En el crucial tema de las autonomías, que reivindican las regiones opositoras, tampoco la oposición quiere involucrarse, según García. “Dicen: que el gobierno lo apruebe y nosotros corregimos, no es una manera correcta de asumir la responsabilidad ante el momento histórico”, deploró.

“El objetivo debe ser nuevo texto constitucional que incluya las autonomías departamentales”, estableció.

Manifestó que por esa premisa miles de campesinos leales al gobierno cercan desde el miércoles pasado la ciudad de Santa Cruz, epicentro de la oposición, con cortes de rutas en cuatro sectores.

Los campesinos amenazan con avanzar sobre la ciudad.