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  • EFE

Cuba cumplió ayer con el trámite de sus singulares elecciones, sin partidos de oposición, para renovar el Parlamento que previsiblemente ratificará dentro de unas semanas a Raúl Castro para un segundo mandato presidencial de cinco años.

Con normalidad, sin sorpresas y con clima invernal en parte de la isla, los cubanos acudieron a las urnas para refrendar a 612 candidatos que ocuparán el mismo número de escaños en la nueva Asamblea Nacional, en unos comicios que para el Gobierno son un acto de reafirmación revolucionaria, y que la disidencia tacha de “farsa” y de “teatro”.

Durante la votación, varios miembros del Gobierno valoraron las elecciones del único régimen comunista de América como un ejercicio de soberanía y democracia participativa.

“Es un ejercicio soberano de defensa de la revolución y de nuestro socialismo (...) Muchas veces nos critican sobre si nuestro sistema electoral es democrático o no. Los argumentos sobran (...), la democracia no se puede medir solo por el acto electoral”, dijo Miguel Díaz-Canel, Vicepresidente del Consejo de Ministros.

En contraste, varios miembros de la disidencia interna calificaron estas elecciones cubanas de “gran farsa y teatro”.

“En Cuba no hay elecciones, no puede optar por diferentes alternativas o programas. Es semejante a los comicios que tenían lugar en el bloque soviético o en Corea del Norte. No se puede comparar con las elecciones del resto de países de América, ni siquiera con Venezuela”, apuntó la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Según las disidentes Damas de Blanco, “esto es más de lo mismo.

Las llamadas elecciones son solo una gran farsa”, dijo Berta Soler, portavoz del grupo femenino que como todos los domingos realizó su habitual marcha pacífica en La Habana en favor de la libertad de presos políticos y por los derechos humanos.

 

El Parlamento

Una de las novedades que dejarán estas elecciones será la renovación del presidente del Parlamento, ya que su actual titular, Ricardo Alarcón, de 75 años, desde 1993 en ese puesto y un histórico del régimen cubano, no ha sido incluido como candidato a diputado.