•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • AFP

Las temidas pandillas juveniles o “maras” impusieron “toque de queda” en un populoso sector del oeste de la capital hondureña, donde los negocios se ven obligados a cerrar temprano y las familias a encerrarse en sus casas, informó este lunes la prensa local.

“A las 7:00 pm queremos ver estos negocios cerrados y su gente en la casa”, anota un rótulo que los temidos pandilleros colocaron en postes del tendido eléctrico en las humildes colonias Las Ayestas, Los Profesores, Campo Cielo, Las Crucitas y Las Mercedes, de Tegucigalpa.

En vista de la amenaza, todos los vecinos acataron la exigencia, afectando a negocios y al transporte urbano de autobuses y taxis, y los miembros de las iglesias se vieron obligados a llevar adelante sus actividades antes de esa hora.

La mañana de este lunes fueron encontrados en la zona los cuerpos de dos jóvenes atados con las manos hacia atrás y con un tiro en la cabeza.

“Nosotros hemos mantenido presencia policial todo el tiempo en esa zona, la Policía Metropolitana y de Investigación criminal siempre han estado allí”, aseguró a la AFP el portavoz de la Policía, comisionado Héctor Iván Mejía.

Añadió que “no se han recibido denuncias de los vecinos” sobre las amenazas de los pandilleros, pero admitió que la gente podría estar callando por temor.

Honduras registra la tasa de homicidios más alta del mundo, 92 por cada 100,000 habitantes, según Naciones Unidas.

 

De casa en casa

Vecinos que rehusaron identificarse por temor a represalias relataron a diarios locales que miembros de la Mara 18 (M-18) y otra pandilla identificada como “Los Chirizos” anduvieron de casa en casa advirtiendo a los vecinos que no podían salir después de las siete de la noche.

La noche del pasado 18 de enero fueron masacrados por supuestos pandilleros, en Las Ayestas, seis personas que se encontraban sentadas en la acera frente a una casa.

Meses antes, el pasado 19 de agosto, aparecieron los cuerpos desmembrados de tres jóvenes.