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  • AFP

Una poderosa tormenta de invierno paralizaba el viernes el noreste de Estados Unidos, incluyendo Nueva York, con fuertes nevadas y ráfagas de viento que obligaron a prohibir la circulación de autos en tres estados y cancelar más de 4,500 vuelos.

En Nueva York, la nevada empezó a caer con fuerza a partir de las 15H00 locales (14H00 en Nicaragua), motivando que las compañías aéreas suspendiesen poco después sus vuelos hacia y desde los tres aeropuertos de la ciudad (JFK, LaGuardia y Newark), anunció la oficina del gobernador Andrew Cuomo.

“Una tormenta invernal mayúscula comenzó a abatirse sobre el noreste de Estados Unidos con pronóstico de condiciones de tempestad para la noche del viernes y la madrugada del sábado”, señaló el servicio meteorológico nacional (NWS, según sus siglas en inglés) en su boletín de las 16H00 locales.

El NWS anuncia hasta 60 centímetros de nieve y posibles vientos huracanados de unos 110 km/h desde Nueva Jersey hasta Maine, en la frontera con Canadá, en una franja costera que incluye también a los estados de Nueva York, Connecticut, Rhode Island y Massachusetts.

Más de 4,500 vuelos fueron cancelados entre viernes y sábado en los aeropuertos del noreste del país, según el sitio especializado Flightaware.com. Unas 1,500 de esas anulaciones correspondían a vuelos en los tres aeropuertos neoyorquinos. A pesar de la anulación de todos los vuelos, los aeropuertos continuaban técnicamente abiertos, indicó de su lado a la AFP un vocero de la autoridad aeroportuaria.

Por su parte, el servicio de trenes entre Nueva York y Boston quedó interrumpido en las primeras horas de la tarde, anunció la compañía Amtrak. Según el NWS, la combinación de dos frentes de tormentas es lo que da lugar al fenómeno meteorológico, que volverá “peligroso, sino imposible” viajar en la región.

Ante esta situación, el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, decretó la prohibición de circular a todos los vehículos en su estado desde media tarde.

“Firmé una orden ejecutiva prohibiendo autos en las carreteras a partir de las 4 p.m.”, indicó Patrick, quien declaró el estado de emergencia a partir del mediodía, al igual que Connecticut, Rhode Island y Nueva York.

En Connecticut y Rhode Island se adoptaron, además, prohibiciones de circulación en ciertas carreteras.

Se esperaba que la tempestad se hiciese sentir con especial virulencia en Massachusetts y su principal ciudad, Boston, cuyas escuelas no abrieron el viernes, y donde el alcalde Thomas Menino ordenó a los empleados municipales que no cumplen tareas imprescindibles quedarse en casa.