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  • AFP

El noreste de Estados Unidos volvía lentamente a la actividad ayer, tras una fuerte tormenta con fuertes nevadas e intensos vientos que provocó la muerte de al menos tres personas, la paralización del transporte y cortes de energía en medio millón de hogares.

La tormenta dejó hasta medio metro de nieve acumulada en algunos puntos de Nueva Inglaterra, con ráfagas de viento que alcanzaron los 131 km/h en Connecticut y 133 km/h en el vecino Massachusetts.

Los aeropuertos neoyorquinos de La Guardia, John F. Kennedy y Newark, que habían suspendido todos sus vuelos en el pico de la tormenta el viernes, reanudaron los servicios, aunque con demoras.

La compañía de trenes de pasajeros Amtrak indicó por su parte que las vías que unen Nueva York y Boston permanecerían cerradas. Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos dijo que “las condiciones para viajar (ayer) continuarán siendo extremadamente peligrosas, si no imposibles”.