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  • Tomado de El País

El conflicto en Siria se ha convertido en la amenaza de seguridad más inmediata para Israel, que contempla con inquietud los posibles resultados de la rebelión. Israel ya ha comenzado a hacer sus maniobras militares, para prevenir por la fuerza un ataque por sorpresa.

Existe la certeza entre la clase dirigente israelí de que el reloj marca la cuenta atrás para una crisis en la frontera norte del país.

Israel mira una nueva amenaza en una bolsa de grupos sirios suníes en la zona de los Altos del Golán, en la frontera con Siria.

En noviembre, desde la localidad siria de Kuneitra, se produjeron ataques con morteros contra áreas ocupadas por Israel en 1967. Varios soldados resultaron heridos. A la inteligencia israelí le preocupa la llegada a sus fronteras de grupos militantes radicales, como el Frente al Nusra, formado por yihadistas que han entrado en Siria desde Irak, expertos en crear explosivos y veteranos de la lucha insurgente contra Estados Unidos, dispuestos a atacar a Israel.

Han fallecido ya más de 60,000 personas en la guerra. El régimen de Bachar el Asad lleva dos años de resistencia ante el embate de la oposición, apoyado en un conglomerado de minorías, como los cristianos o los drusos. En las últimas semanas, los rebeldes han acentuado su ofensiva sobre la capital, Damasco, el bastión del régimen, que ha respondido con contundencia a los ataques. Las deserciones entre los rangos del Ejército y en el Gobierno, que hace solo unos meses eran moneda común, han acabado. El conflicto ha sido elevado al rango de statu quo.

Posible caos

En los círculos de seguridad y diplomacia de Israel se habla ya de un posible eje del caos, una zona que iría desde el Mediterráneo al Golfo Pérsico, y que comprende a Líbano, Siria e Irak, países que se consideran en diferentes niveles de desintegración.

“No quiere decir que se vayan a crear nuevos Estados, sino que las instituciones se encuentran en diverso estado de crisis, con gobiernos extremadamente débiles o inestables y grupos insurgentes que actúan como desestabilizadores”, explican fuentes del Gobierno de Israel. En ese eje operan grupos radicales, tanto chiíes como suníes, con ambiciones y objetivos diferentes, enemigos entre ellos, pero unidos en su oposición a la existencia de Israel.