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  • AFP

La ex rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt pidió este miércoles a los países latinoamericanos que hagan "presión" sobre las FARC con el fin de que abandonen la lucha armada, al tiempo que recordó a la guerrilla que "hay espacio para ellos" en Colombia si abandonan las armas.

"Creo que es muy importante que tengamos el apoyo y el concurso de la región", dijo Betancourt en Madrid, afirmando que "más bien que mediación, lo que necesitamos es presión, presión sobre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) de todos nuestros amigos latinoamericanos".

Betancourt, que participó en Madrid en la presentación del libro "Infierno verde" escrito por su compañero de cautiverio el ex congresista Luis Eladio Pérez junto con el periodista Darío Arizmendi, aseguró que "es muy importante que Colombia no se quede sola en la búsqueda de una solución con las FARC".

La ex candidata presidencial colombiana citó a los presidentes venezolano Hugo Chávez; ecuatoriano Rafael Correa; boliviano, Evo Morales; brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva; chilena, Michelle Bachelet y argentina, Cristina Kirchner, como mandatarios que pueden ser de gran ayuda.

"Si lográsemos en ellos un apoyo colectivo que hiciera entender a las FARC que, así como ellos, muchos de ellos que son de izquierda, llegaron a sus países por la vía democrática, nosotros también en Colombia, nos merecemos que nos den la oportunidad que si quieren llegar a la presidencia para cambiar las cosas, lo hagan por vías democráticas y no matando", dijo Betancourt.

Tanto ella como Pérez insistieron en que sigue siendo necesario el concurso internacional para llegar y consideraron positivas declaraciones como las del mandatario venezolano dejando entrever que la lucha de guerrillas es algo obsoleto.

"De mi punto de vista el tiempo de los fusiles ya pasó. Ojalá no vuelva. Que no nos obliguen a retornar a esos tiempos. Hago de nuevo un llamado a la guerrilla para que lo piense", había afirmado Chávez en julio tras la liberación el 2 de ese mes de Betancourt y otros 14 rehenes en una operación del Ejército colombiano tras seis años de cautiverio.

Para Pérez, la presión y la concienciación de la comunidad internacional respecto a los rehenes en manos de las FARC sirvió para "ayudar a despertar la conciencia de los colombianos sobre este tema", ya que la sociedad colombiana estaba "anestesiada por una cultura de la violencia".

"No solamente nos secuestró las FARC sino también el olvido de la sociedad colombiana", recordó Pérez, cuyo libro, editado por Aguilar y que ya salió hace unos meses en Colombia, es un "pedazo de lo que se vivió" en la selva, según Betancourt, la cual confesó no haber tenido fuerzas aún para abrirlo.

La ex rehén de las FARC, que no puede aún regresar a su país por razones de seguridad, insistió en decir a sus antiguos captores que "hay un espacio para ellos en Colombia, para vivir como colombianos y defender sus ideas. Pero deben escoger, no puede haber espacio para los que secuestran, se dedican al narcotráfico"

Betancourt se mostró una firme partidaria del diálogo para llegar a una solución, al igual que Pérez para quien la vía militar únicamente es inviable porque "hay un problema estructural, factores generadores de violencia como la miseria, el hambre", a los que sólo se puede poner remedio por la vía político-social.

"La única manera es hablar, que nos oigan los comandantes de las guerrillas y que entiendan que tienen que cambiar. ¡Yo quisiera hablar, hablar, hablar!", sentenció Betancourt que volverá a España a finales de octubre para recoger el premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

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