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La ex rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt reconoció el miércoles que actualmente existen ''problemas de seguridad'' que desaconsejan su regreso a Colombia y que su futuro inmediato no pasa por la política, sino por la defensa de los derechos humanos en todo el mundo.

Betancourt acompañó a Luis Eladio Pérez, con quien compartió cautiverio, y al periodista Darío Arizmendi, durante la presentación en Madrid de ''Infierno verde. Siete años secuestrado por las FARC'' (Aguilar), el libro de Pérez y Arizmendi que narra el calvario de los rehenes de la guerrilla colombiana.

Con la voz entrecortada, algunas lágrimas y varios silencios que salpicaban sus recuerdos, Betancourt reconoció que no poder volver a Colombia es la única tristeza que siente después de su liberación.

''Existen problemas de seguridad, muchos. El nivel de riesgo es muy alto y no quiero arriesgarme; ni por mi familia ni por mi país. Vamos a resolver los problemas de seguridad de la mejor manera posible y cuando esto se de, espero volver a mi patria'', señaló.

Betancourt admitió que todavía no ha reunido las fuerzas suficientes para leer el libro de Luis Eladio Pérez y que su alegría está condicionada por los miles de colombianos que siguen en manos de las FARC.

''Estamos muy felices, pero el corazón nuestro sigue encadenado a esos árboles de la selva'', dijo.

En ese sentido, insistió en que su futuro no pasa por la política y avanzó que su intención es crear algún tipo de fundación que luche por los derechos humanos en todo el mundo.

''Hay que hablar, hablar, hablar... Existe un espacio para las FARC para vivir como colombianos y luchar por sus ideas, y ayudar a Colombia a ser un país mejor. Pero tienen que escoger, porque no puede haber espacio para personas que secuestran'', manifestó.

Betancourt tampoco quiso olvidarse del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, el galardón más importante que se concede en España, que recibirá el próximo mes de octubre en la ciudad de Oviedo, en el norte de país.

Muy agradecida por la distinción, adelantó que organizará un mesa redonda con niños de entre seis y ocho años, es decir, menores nacidos justo cuando comenzó su cautiverio.

''Pienso en esos muchachos, casi niños, guerrilleros. Son esclavos de una organización absurda, niños de la guerra. Y si algo me gustaría hacer es preservar a nuestra niñez y a nuestra juventud'', dijo.

Sobre el premio tuvo oportunidad de charlar poco después con el rey Juan Carlos, quien la recibió en su residencia del Palacio de la Zarzuela para celebrar una entrevista privada.

Capturada en 2002, Betancourt fue rescatada el pasado mes de julio junto a otros 14 rehenes en una operación militar.

Poco antes, en febrero de 2008, fue liberado el dirigente político Luis Eladio Pérez. El libro cuenta el testimonio de sus seis años de cautiverio en la selva.

Pérez, muy emocionado durante la rueda de prensa, compartió mucho tiempo con Betancourt y dijo que lo único que espera es que ''ningún colombiano vuelva a tener que escribir una historia así''.

Al igual que su compañera, explicó que Colombia no puede consentir que miles de personas sigan secuestradas y argumentó que el presidente Alvaro Uribe debe dejar paso a nuevos líderes.

''El presidente Uribe lo necesitaba Colombia y le tocó hacer la guerra. Pero me parece que el presidente Uribe no es el candidato para hacer la paz'', consideró.

Pérez pidió colaboración a la comunidad internacional para resolver el conflicto y se postuló en contra de las operaciones militares de rescate, porque, dijo, acarrean demasiados riesgos. Además, afirmó que existen fórmulas de mediación y diálogo con la guerrilla para el canje de rehenes.

Finalmente, Pérez sostuvo que Betancourt debería ''liderar un movimiento de reconstrucción nacional para apartar la división que existe en Colombia''.