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Guido Antonini, principal implicado en el caso de un supuesto envío de fondos de Venezuela para la campaña de la presidenta Cristina Kirchner, reveló ayer miércoles que grabó las conversaciones con el jefe de inteligencia venezolano, Henry Rangel Silva, cuando intentaba convencerlo de ocultar el escándalo.

En una Corte de Miami, Antonini señaló que los llamados de Rangel Silva se produjeron tres meses después que el caso estallara tras la incautación de una maleta con 800,000 dólares en un vuelo privado de funcionarios argentinos y venezolanos que llegó a Buenos Aires el 4 de agosto de 2007 desde Caracas.

Según evidencias en el juicio, el dinero era del Estado venezolano, y consistía en un aporte a la campaña presidencial de la entonces candidata en Argentina, Cristina Kirchner.

Antonini, que estaba colaborando con el FBI, recibió en Miami las llamadas del jefe de la Disip (la dirección de inteligencia venezolana), el 6 y el 18 de noviembre de 2007, agregan.

Ante corte federal de Miami
Las grabaciones fueron difundidas en la corte federal de Miami ante la prensa internacional, y Antonini, que está declarando como testigo clave del caso, aclaró al jurado algunas partes del diálogo.

En ellas, Rangel Silva se identifica como “Arvelo”. Antonini, que ya estaba avisado de que el militar se presentaría bajo ese nombre, le agradece el interés por su situación.

Hablan de la carta que Antonini --por instrucciones del FBI-- envió al presidente venezolano Hugo Chávez.

Rangel --que aparece en las transcripciones presentadas en la corte con las siglas HRS-- le confirma que el presidente recibió la carta y que le dio instrucciones para que lo llamara.

El diálogo deriva en tres exigencias que planteaba Antonini al gobierno venezolano para no decir nada sobre el origen y destino del dinero: documentos falsos, con los que el hubiera podido afirmar que el dinero era suyo y no enviado por el gobierno venezolano; 2 millones de dólares para gastos y compensaciones; y garantías de que no iría a prisión ni en Venezuela ni en Argentina.

Sobre los dos primeros puntos, Rangel le responde: “No hay problema”. Sobre el tercero dice: “Estamos trabajando para que se comprometan con eso allá en el sur”, en referencia a Argentina.

Las grabaciones de Antonini, empresario venezolano-estadounidense que reside en Miami, llevaron a la detención de tres venezolanos y de un uruguayo, acusados por la justicia de Estados Unidos de operar en el país como agentes ilegales de un gobierno extranjero, con el fin de encubrir los hechos.