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  • AFP

Pese a su regreso de Cuba, el misterio que rodea al presidente Hugo Chávez se mantiene tan impenetrable como antes, lo que profundiza el desconcierto entre los venezolanos, muy pendientes de todo lo que sucede en el hospital militar donde está ingresado.

Chávez “está tan invisible como en Cuba”, dijo a la AFP el analista político Ángel Álvarez. “Evidentemente no quiere ser visto, si quisiera o pudiera, se mostraría”, añadió este profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Si esta situación se prolonga, la ausencia del mandatario reforzará el desconcierto de los venezolanos, advierte Álvarez.

“Los seguidores tenían la ilusión que volvía para gobernar (...) A menos que se reincorpore en un lapso breve, va a generar en sus propios seguidores una decepción”, dijo Álvarez.

A la situación, se suma un nuevo comunicado sobre la salud de Chávez, emitido el jueves por la noche por el gobierno y que asegura que la evolución de la insuficiencia respiratoria que le sobrevino tras ser operado por una recurrencia de cáncer en diciembre “no ha sido favorable”.

Desde el lunes, cuando volvió a Caracas poniendo fin a una convalecencia de más de dos meses en Cuba, el gobierno no ha divulgado ningún testimonio gráfico de su presencia en el país y el breve comunicado del jueves --leído por el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas-- es lo primero que saben los venezolanos sobre el estado del presidente tras su regreso.

Detrás del sigilo “hay elementos de seguridad (...) y de salud”, estimó el politólogo Nícmer Evans.

El regreso era un secreto bien guardado entre su familia y colaboradores más cercanos, como el vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

En el hospital militar de Caracas, donde se rumorea que está ingresado en el piso nueve, efectivos militares custodian las afueras y tratan de evitar que se cuelen periodistas y curiosos, aunque no siempre con éxito.

La prensa local recoge testimonios de empleados del hospital, que aseguran por lo general no saber absolutamente nada ni haber visto al presidente.

Más allá de su salud, el debate público se centra en la postergada toma de posesión de Chávez, reelecto en octubre.

 

"Es sorprendente e inusual esa entrada de Chávez de forma sigilosa y sin ninguna evidencia de su presencia física (...) Contrasta con el estilo Chávez, lleno de fanfarria y pompa".

Ángel Álvarez

Analista político