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  • AFP

El papa Benedicto XVI prometió este sábado a los cardenales "su cercanía espiritual" después de concretar su renuncia histórica el 28 de febrero próximo y les advirtió sobre los "males de este mundo", "el sufrimiento" y "la corrupción".

"Aun si concluyo hoy la comunión exterior visible", permanece "la cercanía espiritual, una profunda comunión en la oración", dijo el Papa al término de una semana de retiros espirituales durante la cual reflexionó sobre "el maligno", los "males del mundo", "el sufrimiento"y "la corrupción".

El Papa agradeció a los cardenales por haberlo acompañado en "esta semana" de reflexión que abre la Cuaresma y habló de la importancia de la palabra de Dios tras recordar que "el maligno" quiere "ensuciar la creación para contradecir a Dios y volver irreconocibles su verdad y su belleza".

En su discurso, el Papa se refirió a la "belleza del sexto día" y a "los males de este mundo, el sufrimiento, la corrupción", que la contradicen.

Su renuncia

El Papa anunció el pasado 11 de febrero su renuncia a partir del 28 de febrero, una decisión inédita en la historia reciente de la Iglesia.

La salida del Papa ha generado reacciones en todo el mundo y en particular en Italia, donde la prensa ha publicado una serie de artículos sobre una trama de corrupción, sexo y tráfico de influencias en el Vaticano, lo que ensombrece el Cónclave para la elección de un nuevo Papa.

El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, rechazó este sábado "la desinformación, e incluso las calumnias", sobre posibles intrigas en las altas esferas de la Santa Sede y la existencia del llamado "lobby gay" descrito por la prensa.

"Hay quien intenta aprovechar el movimiento de sorpresa y desorientación", tras el anuncio de que el papa Benedicto XVI abandonará su cargo, "para sembrar la confusión y desprestigiar a la Iglesia", declaró en una entrevista a Radio Vaticano.

"Quienes sólo piensan en dinero, sexo y poder, y están acostumbrados a ver las diversas realidades con esos criterios, no son capaces de ver otra cosa, ni siquiera en la Iglesia, porque su mirada no sabe dirigirse hacia arriba o descender con profundidad en las motivaciones espirituales de la existencia", dijo.