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El presidente Evo Morales y cuatro prefectos de oposición estiman retomar hoy jueves un diálogo en busca de una fórmula para desactivar la aguda crisis política boliviana, lo que es facilitado por la decisión de los movimientos sociales que cercaban la rebelde Santa Cruz de levantar sus protestas.

Las conversaciones --que entre lunes y miércoles se realizaron en mesas técnicas-- mostraban avances, según dijo ayer miércoles el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic.

El mandatario Morales y las autoridades regionales Rubén Costas (Santa Cruz), Savina Cuéllar (Chuquisaca), Mario Cossío (Tarija) y Ernesto Suárez (Beni) discutieron entre el jueves y el domingo de la semana pasada un entendimiento para descomprimir la álgida situación, viabilizando temas que desencadenaron la polarizaron en el país.

Con avances, pero sin definiciones, las altas autoridades volverían a verse el jueves en la central ciudad de Cochabamba, según dijo Costas, el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, cabeza visible de la oposición al presidente.

Para la autoridad regional, se espera el retorno del gobernante de Nueva York, donde asistió el martes a la Asamblea General de las Naciones Unidas, quien desde allí señaló que “ha pedido una plenaria el jueves con todos los prefectos para evaluar y determinar la firma de este acuerdo”.

Morales en la ONU:
plan golpista fracasó
Morales, en la ONU, denunció que las protestas en cinco de los nueve departamentos, como cortes de rutas y tomas violentas de oficinas públicas, formaban parte de un plan golpista, alabó el apoyo brindado por Unasur a Bolivia y cuestionó a Estados Unidos que --según él-- no condenó los supuestos afanes conspirativos.

A juicio del presidente, la intentona fue derrotada, además, “gracias a la conciencia del pueblo boliviano”, y saludó el levantamiento el martes de los bloqueos campesinos de rutas en Bolivia, como anticipo de un acuerdo de paz con los prefectos rebeldes.

El cerco de indígenas oficialistas sobre la ciudad de Santa Cruz, bastión de la derecha, y la posibilidad de que marchen sobre la capital, que se encuentra de aniversario cívico, se convirtió en la sombra que amenazaba con afectar las conversaciones.

“No hay condiciones para el diálogo”, afirmó el martes el prefecto Costas, en una primera reacción sobre la amenaza campesina, aunque luego ésta optó por dejar sin efecto parcialmente las advertencias para facilitar a oficialistas y opositores a firmar un acuerdo que el país exige.

AA suspende vuelos
El reflote de la violencia no sólo motivó preocupación local, sino de la estadounidense American Airlines, que suspendió sus vuelos a Bolivia “debido a la agitación civil que se vive” en ese país, según dijo la aerolínea en La Paz.

Para tratar de arribar a un entendimiento, el presidente y los prefectos harán una revisión del trabajo técnico realizado por personal del gobierno y de las prefecturas, principalmente sobre cuatro temas de la discordia.

Los asuntos que discuten son las reformas y aprobación en un referendo de la nueva Constitución, la incorporación en la norma de las autonomías departamentales, la redistribución de fondos públicos de un impuesto petrolero y el pago de una bonificación a los ancianos con esos recursos.

Las autonomías que demandan cinco regiones rebeldes y la nueva Carta magna que quiere aprobar el oficialismo se mantienen como temas de discordia, por la arquitectura legal y financiera que cada sector plantea.

La situación boliviana también será parte de la agenda de la reunión de presidentes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) este miércoles en Nueva York, luego de que la organización participara como observadora en el diálogo boliviano, junto a la ONU, Unión Europea y la Organización de Estados Americanos.