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Los ocho años de Benedicto XVI al frente del Vaticano significaron para América Latina --una región con las mayores diferencias entre ricos y pobres, que concentra el 46% de católicos del mundo-- la consolidación del conservadurismo impuesto por su antecesor Juan Pablo II como parte de su ofensiva contra la Teología de la Liberación (TL), estimaron analistas.

El papado de Joseph Ratzinger proyecta en su recta final la imagen de un pontífice poco trascendente para la región, que cumplió con menos agresividad el guión que trazó su antecesor, Juan Pablo II (1978-2005), y que cargó con los escándalos de pedofilia del clero en México, Estados Unidos y Europa.

«Ratzinger no quería generar conflictos en la Iglesia en América. Ha sido un Papa de transición, que no hizo grandes cambios y mantuvo las cosas en su sitio», dijo a la AFP el profesor Jeffrey Klaiber, historiador de religiones en la Universidad Católica de Lima.

Según Klaiber, «Benedicto XVI siguió en América Latina la pauta de Juan Pablo II, solo que fue menos agresivo, porque en un sentido la Teología de la Liberación ya había pasado como movimiento intelectual».

«Más allá de la Teología de la Liberación es difícil hablar de un legado específico de Benedicto XVI para América Latina», dijo por su parte a la AFP el experto estadounidense John L. Allen, ‘vaticanista’ para el semanario National Catholic Reporter y la cadena CNN.

«Benedicto probablemente consolidó una forma madura de Teología de la Liberación, que ha estado tomando forma durante mucho tiempo», indicó Allen sobre quien fue el brazo ejecutor como Prefecto de la Fe, de la ofensiva conservadora de Juan Pablo II contra los partidarios de esa Teología en la década de 1980.

Con la línea de Juan Pablo II

“El impacto mayor ha sido la consolidación de la línea conservadora que Juan Pablo II impuso durante su papado”, afirmó a la AFP Luis Pásara, investigador sobre el catolicismo y profesor en la Universidad de Salamanca.

“Ratzinger fue el teórico detrás de ese giro a la derecha, dándole un vuelo intelectual del cual carecía el polaco Karol Wojtyla; como Benedicto XVI, profundizó el camino adoptado”, aseguró Pásara.

Allen evocó las únicas giras del pontífice a la región: Brasil 2007, y México-Cuba 2012, para señalar que ambas trazaron un perfil público de los temas que le interesaron y giraron en torno a una recuperación de algunas premisas de la TL.

En Brasil, Benedicto XVI se “identificó con las aspiraciones básicas de la Teología de la Liberación, con la crítica de un sistema económico injusto y en colocar a la Iglesia del lado de los pobres, pero insistió en la primacía de la fe, en oposición al análisis sociológico”, evocó Allen, autor de “Diez cosas que el papa Benedicto XVI quiere que sepas”, entre otros libros.

La resistencia a abordar temas capitales para el futuro de la Iglesia Católica en una región considerada reducto del catolicismo por su mayor número de fieles, “me deja la impresión de que no es un hombre dogmático sino un hombre desconectado del mundo real”, afirma el historiador Klaiber.

Klaiber resaltó que en el escándalo de pedofilia que remeció a la Iglesia los últimos años, el Papa saliente “no encubrió los hechos, pero no se dio cuenta de lo grave de la situación”.

La TL surgió en América Latina hace más de cuatro décadas para renovar el mensaje del catolicismo con la idea central de que “los pobres eran la opción preferencial” de esa religión. La reflexión fue acusada de desviaciones marxistas por Juan Pablo II.

La paradoja en la posición de Roma es que fueron el Concilio Vaticano II (1962) y la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín (1968) las que sirvieron de inspiración a la TL.

 

Los nombramientos de prelados

“La herencia de Benedicto XVI puede medirse en términos de los nombramientos de obispos en América Latina. Al colocar como pastores de la grey católica a personajes conservadores o ultraconservadores, buscó perpetuar ese rasgo que prevalece en la Iglesia Católica de hoy”, sostiene Luis Pásara, investigador sobre el catolicismo y profesor en la Universidad de Salamanca.

 

“Las iglesias pentecostales atraen mucha gente por la manera de llevar a cabo sus servicios y no por su doctrina”.

Jeffrey Klaiber

Experto.