•   Caracas, Venezuela  |
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  • AFP

El féretro del presidente Hugo Chávez, fallecido el martes, fue abierto anoche tras ser instalada la capilla ardiente en el Salón de Honor de la Academia Militar de Caracas, y recibió honores de sus familiares, de altos funcionarios y de mandatarios extranjeros, según imágenes de la televisión oficial VTV. Las imágenes permitían apreciar el ataúd abierto, sin mostrar en pantalla el rostro del fenecido mandatario.

Numerosas personalidades venezolanas, entre ellas el presidente encargado Nicolás Maduro, y los mandatarios de Argentina, Uruguay y Bolivia estaban presentes en la capilla, que estará abierta al público hasta el próximo viernes. Cristina Kirchner, José Mujica y su esposa, Lucía Topolanski, y Evo Morales, se acercaron al ataúd, formaron una guardia de honor y escucharon con rostro solemne el Himno Nacional de Venezuela.

Acto seguido, Maduro; el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y los representantes de los otros poderes del Estado, formaron también una guardia de honor.

Luego fue el turno de los hijos de Chávez: Rosa Virgina, María Gabriela, Hugo y Rosa Inés, y su nieta Gabriela Rivero, que recibieron una cálida ovación de los presentes.

Seguidamente, la madre, Elena Frías, se reunió ante el féretro junto a los hermanos del fallecido mandatario: Adán, Gobernador del Estado Barinas (oeste), Argenis, Narciso, Aníbal y Adelys. El padre no estaba presente.

Cientos de miles desfilarán

Se espera que cientos de miles de venezolanos puedan acceder a este recinto para darle un último adiós a su líder hasta el viernes 8 de marzo. Ese día a las 10 de la mañana (14H30 GMT) se celebrará el funeral de Estado de Chávez.

Ayer, una marea humana sumida en la tristeza acompañó el cortejo fúnebre del presidente venezolano Hugo Chávez hasta la Academia Militar, donde quedó instalada la capilla ardiente para que el pueblo venezolano pueda darle un último adiós a su líder.

Acompañado por familiares, responsables del gobierno y cientos de miles de seguidores, entre llantos y consignas, el féretro ingresó en la Academia tras siete horas de recorrido a paso de hombre por las calles de Caracas, desde el Hospital Militar, donde falleció la tarde del martes, tras casi dos años de lucha contra el cáncer.

La última marcha

La gigantesca marcha roja fue la última de estas coreografías de masas que fueron la marca del gobierno del líder venezolano, que enfervorizó a los pobres de su país.

Los militares bajaron el ataúd del coche fúnebre y le retiraron los ornamentos, entre aplausos y gritos de “Viva Chávez”, por parte de los seguidores.

Segundos después, entró con honores militares a hombros de varios colaboradores, entre ellos el ministro de Deportes, Héctor Rodríguez.

Los militares que protegían el coche fúnebre explicaron a los seguidores que después de la celebración de una ceremonia religiosa, en la que participaría la familia y altos funcionarios gubernamentales y dirigentes chavistas, podrían ingresar a la capilla ardiente, constató la AFP.

Algunos, por momentos, se desesperaban por entrar, mientras otros se decían dispuestos a esperar hasta medianoche para ver a su líder por última vez.

Al salir el féretro del Hospital Militar, la madre de Chávez, Elena Frías, se apoyaba en él, llorando desconsolada y tapándose la cara con un pañuelo, mientras los presentes se recogían en una breve oración dirigida por un capellán militar.

Vestido con una chaqueta deportiva con los colores venezolanos, el presidente encargado Nicolás Maduro, cuyo primer decreto declarando el duelo nacional fue publicado este miércoles en el diario oficial, caminó delante del automóvil, junto al presidente boliviano, Evo Morales, ministros y responsables, como el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Caballo blanco sin jinete

Durante el cortejo, el Himno Nacional de Venezuela sonó con la voz grabada de Chávez, y, al unísono, fue entonado con emoción por todos los presentes.

Un caballo blanco sin jinete, símbolo de la ausencia del Presidente, fue parte de la caravana, al igual que un militar con uniforme de gala, que portaba entre sus manos una espada.

Centenares de seguidores, muchos vestidos con camisetas rojas, el color del chavismo, trataban de acercarse al auto, lanzando besos y plegarias.