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  • EFE

La presidenta argentina, Cristina Fernández, relató hoy en 24 mensajes a través de su cuenta en la red social de Twitter su experiencia en la multitudinaria despedida en Caracas al mandatario venezolano, Hugo Chávez, fallecido el pasado martes.

Desde el avión presidencial "Tango 01", donde viajaba hoy de regreso a Buenos Aires, Fernández dijo que el martes pasado, ni bien le avisaron de la muerte de Chávez, decidió viajar "de inmediato" a Venezuela junto a su hija, Florencia.

"No podía esperar. Infinita tristeza: nuestro compañero, el amigo de Argentina, había emprendido la partida. Al menos, eso creí", escribió la mandataria argentina.

Esa misma noche, relató, habló con el presidente boliviano, Evo Morales, a quien, señaló, notó "la voz muy triste", y con el uruguayo, José "Pepe" Mujica, a quien llevó a Caracas en el "Tango 01" junto con su mujer, Lucía Topolansky.

Al llegar, el miércoles de madrugada, el canciller venezolano, Elias Jaua, le cuenta a Fernández que el "acto protocolar" para los presidentes será el viernes.

"Le aviso que en esta ocasión lo mío no es protocolar y me iré el jueves. No vine a despedir un presidente, sino a un compañero y un amigo. El mejor amigo que tuvo Argentina cuando todos le soltaron la mano. Le guste a quien le guste", dijo.

Señaló que, en el viaje rumbo a Caracas, Mujica le dijo que "no recordaba en la historia un gobernante tan generoso" como Chávez.

Fernández relató que el miércoles por la mañana, desde el hotel donde se alojaba, vio el multitudinario cortejo, con Morales acompañando al vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, y todo el Gobierno "en medio de una marea roja y tricolor".

"¡Cómo me gustaría estar ahí! No puedo: el calor, mi hipotensión crónica y el médico me lo prohíben. No aguanto más en el hotel, voy a esperarlo a la Academia. Luego de horas, finalmente llega. En la entrada, un tumulto indescriptible. Pido permiso a los soldados y subimos con mi hija a un banco de madera para verlo llegar. Cuánto dolor", escribió.

"Cuando hacemos con Evo, Pepe y Lucía la primera Guardia de Honor del féretro, no lo miro. Sólo quiero recordarlo vivo. Porque está vivo. Lo compruebo definitivamente el jueves por la mañana cuando miles y miles comienzan a acercarse a la capilla ardiente", añadió.

Fernández relató como vio a niños, mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, discapacitados, soldados, trabajadores, médicos, docentes y familias llegar allí.

"Algunos lloran, lo saludan, muchos se cuadran, gritan que nunca morirá. Estoy allí, frente a ellos, me saludan con el puño sobre el corazón o con un beso, me llaman por mi nombre, me extienden su mano. No se necesita más para entenderse, hay un código en común", afirmó.

Hombres como Chávez "no se mueren nunca", aseguró la mandataria argentina y agregó: "vive y vivirá en cada venezolano y venezolana que dejó de ser invisible y se tornó protagonista".

"Este hombre les abrió la cabeza. Ya nadie se las podrá cerrar, jamás", sostuvo.

"Antes de partir me acerco y sin mirarlo toco la bandera que está sobre el féretro. Me despido, por ahora. Nicolás Maduro y Cilia su mujer me acompañan hasta la puerta de la Academia. Miles y miles de hombres y mujeres que saludan. Otra vez la marea roja y tricolor que grita: ¡Queremos ver a Chavez! Repiten una y otra vez. ¿No les dije? Chávez está vivo. Para siempre", concluyó.