•   Caracas, Venezuela  |
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  • Afp / Efe

Más de dos millones de venezolanos se desplazaron para dar su último adiós al presidente Hugo Chávez en su capilla ardiente, aguardando en fila hasta nueve horas este jueves, mientras siguen llegando los 22 jefes de Estado y de Gobierno esperados para el funeral del viernes.

Vestido impecablemente de traje verde olivo y corbata negra, coronado con su emblemática boina roja, Chávez, con el rostro sereno y el rigor de la muerte, yace en un ataúd de madera semiabierto, instalado en la Academia Militar, en Caracas, comprobó la AFP. El Nacional de Caracas consigna que la cola más multitudinaria ya superaba los tres kilómetros.

Una bandera venezolana cubre la caja de madera flanqueada por una guardia de honor del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional. A la cabeza una gran cruz dorada. A sus pies una espada de oro, símbolo del Libertador Simón Bolívar. Una vela, a un costado, no para de titilar, describe el diario español ABC.

Ni siquiera durante la noche la fila aminoró ni cesaron las consignas que corean los chavistas, muchos de los cuales las repiten cuando llegan ante el ataúd del gobernante, donde además se persignan, se llevan la mano al corazón o la empuñan en lo alto, por lo general con los ojos llenos de lágrimas.

Frenesí por verlo

“No me quiero ir de aquí, aunque me ponga enfermo de tanto esperar para verlo”, dice a la AFP Pedro Yánez, trabajador de la alcaldía sureña de Ciudad Piar, que dejó a su esposa y a sus tres hijos en casa para viajar a Caracas.

Más de siete horas demoró el traslado del ataúd por las calles y avenidas del centro de Caracas, colmadas de seguidores de quien gobernó el país durante los últimos 14 años, y que hace cinco meses fue reelegido para que siguiera en el poder hasta 2019.

“Muy impresionado al verle, me vinieron todos los recuerdos de lo que hemos hecho juntos a lo largo de 14 años gracias a él”, explica Chanel Arroyo, de 34 años, conductor.

Los visitantes tienen que dejar en la entrada sus teléfonos celulares y está prohibido tomar fotografías. La televisión oficial muestra imágenes del féretro, sin difundir directamente en pantalla el rostro del mandatario, fallecido a los 58 años por un cáncer.

Colas diferenciadas

En las inmediaciones de la Academia se han formado tres colas de gente --una exclusivamente para ancianos y minusválidos-- que se pierden zigzagueantes más allá del Paseo Los Próceres, donde se hacen los desfiles militares en Caracas, y que conecta con la entrada principal del edificio.

Los simpatizantes de Chávez llegaron a Caracas desde diferentes estados del país, y esperan, algunos bajo sombrillas para cubrirse del sol incandescente, hasta nueve horas para ver a su carismático líder.

Lenon Contreras y su novia tomaron una carpa, algo de comida, y viajaron en autobús desde Ciudad Guayana, a 500 kilómetros al sureste de Caracas, poco después de que el vicepresidente Nicolás Maduro anunciara la muerte de Chávez en una cadena nacional.

“Estábamos en casa viendo televisión, y vimos que la cadena tenía aires de luto”, recuerda Annetasha Campos, la novia de Contreras.

Verlo por un segundo

Otros como Rafael González se sienten afortunados de haber visto por última vez a Chávez. “Sentí una emoción tan grande, le dimos el último adiós, y ahora vamos a seguir con su legado”, dijo este comerciante de 50 años.

“Tiene una banda presidencial, con una cadena con medallas o condecoraciones y está vestido con un traje de gala militar. Tiene un buen semblante, como en la última foto de Cuba”, describió González, recordando las fotografías que el gobierno difundió días antes, mostrando a Chávez junto a sus hijas en un hospital de La Habana, donde se sometió a su cuarta y última cirugía contra el cáncer antes de fallecer.

Freddy Méndez también se siente con suerte porque un guardia militar le ayudó a colarse, y explicó que está permitido ver a Chávez “durante un segundo”. “Te persignas y retiras, no se puede tocar la urna”, comentó, agregando que está prohibido ingresar al recinto con cámaras o con celulares.

La Academia Militar fue elegida para la capilla ardiente porque el presidente la consideraba su segundo hogar y cuna de su vocación política.

“El es, él es”

Tener paciencia era hoy una condición sine qua non para poder despedir al mandatario.

Algunos, como John Jackson, un comerciante de 34 años, pasaron la noche en las inmediaciones de la academia, a la intemperie y sin poder pegar ojo mientras la cola avanzaba lentamente.

“Oye, tuve que luchar bastante, me empujaron, bueno, de todo, pero yo quería ver a mi presidente”, decía a Efe Jackson, quien llegó con su esposa, y tras varios empujones, quedó separado de ella.

Finalmente, pudo ver a Chávez, y feliz, pero agotado, decía satisfecho: “Es él, es él, como él era, alegre”.

Hasta ahora, no se han difundido fotografías oficiales del presidente, pero según pudo constatar Efe se encuentra vestido de militar, con boina roja, con su banda y con el collar presidenciales, y el rostro maquillado.

“Está bello, está lindo, igualito, como es él, más bello todavía”, comentaron un grupo de enfermeras para quienes la larga espera de más de doce horas acabó mereciendo la pena.