•   Nairobi, Kenia  |
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  • EFE

El primer ministro de Kenia, Raila Odinga, perdedor de las elecciones presidenciales, anunció hoy que impugnará los resultados ante el Tribunal Supremo porque los comicios se han vistos afectados por irregularidades "de forma masiva".
      
El candidato hizo el anuncio después de que la Comisión Electoral Independiente, IEBC, confirmara que el viceprimer ministro, Uhuru Kenyatta, ganó los comicios con el 50.07% porde los votos, lo que evita una segunda ronda, y que Odinga obtuvo el 43.3%.
       
"El proceso sancionado constitucionalmente para elegir a los líderes (de este país) ha sido abortado por otras elecciones defectuosas", afirmó el primer ministro, líder de la Coalición para la Reforma y la Democracia, CORD.
       
Odinga, que dispone -por ley- de una semana para emprender cualquier acción legal, alegó "ilegalidad rampante" durante unos comicios que tildó de "corruptos", así como "manipulación masiva del registro de votantes".
       
Sin embargo, el candidato de la CORD instó a sus seguidores a mantener la calma: "cualquier violencia ahora -advirtió- podría destruir esta nación para siempre".
       
El primer ministro señaló que habría reconocido el triunfo de Kenyatta si las elecciones hubieran sido "honestas", y añadió que tiene "fe" en la Justicia y que aceptará la resolución del Tribunal Supremo, máxima instancia judicial de Kenia.
       
El pasado jueves, la CORD pidió que se detuviera el recuento electoral porque "carece de integridad".
       
"Tenemos pruebas de que los resultados que hemos recibido han sido manipulados", aseguró entonces el "número dos" de Odinga, el vicepresidente keniano, Kalonzo Musyoka.
       
"En algunos casos -explicó Musyoka-, el total de votos depositados excede el número de votantes registrados".
       
Esa queja se formuló un día después de que la IEBC decidiera reiniciar el recuento de votos manualmente por los fallos del sistema electrónico.
       
Más de 14 millones de kenianos estaban llamados el pasado lunes a participar en unas elecciones generales cuyo último precedente eran los comicios de diciembre de 2007, en los que las acusaciones de fraude electoral desencadenaron una ola de violencia tribalista que causó unos 1,300 muertos y cientos de miles de desplazados.
       
En aquella ocasión, el actual presidente saliente, Mwai Kibaki, ganó por poco los comicios, aunque Odinga -también candidato entonces- le acusó de fraude y sus seguidores -la mayoría de la tribu lúo, como él- provocaron una ola de violencia replicada por partidarios de Kibaki, de la tribu kikuyu.
       
Para evitar una repetición de esos violentos incidentes, los comicios del pasado lunes estuvieron vigilados por unos 99,000 policías y numerosas misiones de observación electoral, entre ellas de la Unión Europea, UE, y del estadounidense Centro Carter.
       
La UE y el Centro Carter valoraron el pasado miércoles el desarrollo de las elecciones y la alta participación, que la IEBC cifró en el 86%, la más alta en la historia del país.