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  • AFP

La propuesta de un grupo de países que se reunió en Ecuador de hacer ciertas reformas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) provocó este miércoles discusiones en la OEA, donde Estados Unidos y Canadá protestaron por no haber sido invitados al encuentro.

Las propuestas pertenecen a 23 países firmantes de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos de 1969, y fueron acordadas en una reunión el lunes en Guayaquil, auspiciada por Ecuador.

Cambiar la sede de la CIDH (actualmente en Washington) y presionar a los países que no ratificaron la Convención para que lo hagan son algunos de los puntos aprobados en la reunión.

Los países miembros de la OEA iniciaron el año pasado una reflexión para reformar la CIDH, a la que están suscritos todos los países de la OEA.

Los ausentes

Pero países como Estados Unidos no llegaron a ratificar la Convención que creó la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, con sede en San José.

“Estados Unidos pidió el estatuto de observador” en la reunión de Guayaquil “y se le fue denegado”, criticó la embajadora de ese país ante la OEA, Carmen Lomelín.

“Estados Unidos no apuesta por la exclusión, que es la base de la creación de esta organización”, añadió.

Ecuador informó al Consejo Permanente de las conclusiones de Guayaquil, lo que fue saludado de todas formas por la embajadora.

“Nos sentimos decepcionados por no haber recibido el estatuto de observadores”, añadió el representante canadiense, Allan Culham.

Canadá no llegó a firmar la Convención de 1969 porque, como Estados Unidos, tiene reservas sobre algunos puntos.

Lo que critican Venezuela y Ecuador

Pero la reforma de la CIDH concierne a todos los estados miembros de la OEA por igual, recordó Culham.

“No nos sentimos obligados por las conclusiones de Guayaquil”, añadió.

Otros países como México y Brasil, que sí asistieron a la reunión, expresaron, de todas formas, reservas sobre la falta de otros miembros de la OEA en el encuentro.

La reforma de la CIDH es objeto de tiras y aflojas entre países que quieren limitar ciertas prerrogativas del ente y otros que consideran que básicamente debe recibir más financiamiento. El trabajo de defensa de la libertad de expresión de la CIDH es elogiado por Washington y duramente criticado por Venezuela y Ecuador, entre otros.