•   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

Las manifestaciones convocadas hoy por grupos opositores egipcios contra los Hermanos Musulmanes y el fiscal general, Talat Ibrahim, desencadenaron en disturbios en el centro de El Cairo y en la ciudad mediterránea de Alejandría.

En la capital, los disturbios comenzaron a la llegada de una marcha de cientos de personas a la plaza Tahrir, tras participar en una manifestación frente al Tribunal Supremo de Justicia para exigir la dimisión de Ibrahim.

Los manifestantes se enfrentan con propietarios de las tiendas de los alrededores de Tahrir, en unos choques confusos similares a los ocurridos la víspera, según la agencia oficial Mena.

Ayer, supuestos vendedores abrieron a la fuerza al tráfico los accesos a la plaza, bloqueada desde noviembre pasado, y quemaran las carpas de los manifestantes acampados en el lugar.

La protesta frente al Tribunal Supremo de Justicia fue convocada por varias fuerzas políticas bajo el título "No nos dejamos amenazar".

Los activistas rechazan lo que consideran amenazas lanzadas por el presidente, Mohamed Mursi, contra los dirigentes de la oposición y el control que los islamistas Hermanos Musulmanes ejercen sobre el Gobierno y las instituciones del Estado.

El opositor Movimiento por el Cambio "Kifaya" (basta) anunció en un comunicado que cerró con cadenas la oficina del fiscal general por considerarlo "ilegítimo".

Un tribunal egipcio ordenó hace dos días restituir en el cargo al anterior fiscal general Abdelmeguid Mahmud, destituido en noviembre pasado por un decreto de Mursi.

Los opositores denunciaron también la falta de justicia en Egipto después de que se ordenara el arresto de cinco prominentes activistas por supuestamente incitar a la violencia contra los Hermanos Musulmanes.

Entretanto, en Alejandría, al menos ocho personas resultaron heridas en choques entre opositores y partidarios de Mursi y los Hermanos Musulmanes en el barrio de Sidi Yaber.

Los enfrentamientos, en los que ambos bandos se lanzaron piedras y cócteles molotov, estallaron después de una marcha opositora que arrancó frente a la mezquita Al Qaed al Ibrahim, una de las principales de Alejandría.

Los participantes en la protesta exigieron la intervención de las Fuerzas Armadas para poner fin al Gobierno de Mursi y la injerencia de los Hermanos Musulmanes.

El líder de la cofradía -a la que Mursi pertenecía hasta asumir la Presidencia-, Mohamed Badia, dijo ayer que algunos restos del fenecido régimen de Hosni Mubarak "entraron en las filas de los revolucionarios".