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  • EFE

Las labores de búsqueda y rescate de víctimas del terremoto de 6,1 grados en la escala abierta de Richter que ayer sacudió la provincia de Buhehr, en el sur de Irán, concluyeron hoy con 37 muertos y 950 heridos confirmados, según las autoridades.

Según la agencia estudiantil ISNA, el director de Gestión de Crisis de Irán, Hasan Kadami, señaló que la búsqueda de posibles fallecidos se completó anoche, pero hoy se volvieron a revisar todas las áreas afectadas por el seísmo para confirmar que no había más víctimas.

Una réplica fuerte del terremoto, de 5,4 en la escala de Richter, que se produjo hoy en la misma zona a las 12,29 hora local (7.59 GMT), a 28,36 grados de latitud norte y 51,64 grados de longitud este, causó algunos heridos pero no víctimas mortales, según la agencia oficial IRNA.

El número de réplicas apreciables del seísmo de ayer superan ya el centenar y algunas de ellas han pasado de los 5 grados Richter, según el Centro Sismológico Nacional de Irán.

Kadami explicó hoy que, aunque los heridos han ascendido a un total de 950, "sólo 123 personas están ingresadas en hospitales, mientras el resto fueron tratados en los lugares donde se les encontró o se les dio de alta tras ser atendidos en centros médicos".

Los heridos ingresados, según Kadami, se encuentran estables y "no hay riesgo de que se produzcan fallecimientos entre ellos".

De los 37 muertos, el Servicio Médico Forense de Bushehr ya ha identificado al menos a 26, según un comunicado emitido por el departamento, que agrega que prosiguen el trabajo con el resto de cuerpos.

Kadami también aseguró que en el área afectada por el terremoto no hay problemas de seguridad, aunque la Policía "ha detenido a varios sospechosos de haberse desplazado a la zona para robar".

Todavía no existe una evaluación de los daños, aunque unas 800 viviendas han quedado totalmente destruidas y otras 200 han sufrido desperfectos menores, según Kadami.

El responsable gubernamental agregó que las viviendas destruidas "no cumplían las mínimas normas de construcción".

Sobre los servicios de agua, electricidad y teléfono, que ayer quedaron cortados, el primero ya se ha restablecido en las zonas afectadas mientras que los técnicos trabajan para arreglar las líneas de los otros, que se espera que vuelvan a funcionar entre hoy y mañana.

El doctor Mohamad Mehdi Guya, jefe del Centro de Gestión de Enfermedades Contagiosas de Irán, ha señalado que en el área se han hecho durante el día de hoy aspersiones contra la malaria y la leishmaniasis y se han repartido redes antimosquito para evitar contagios.

Además, los equipos de socorro y el hospital de campaña que se ha instalado en el área disponen de suero contra las picaduras de serpientes y escorpiones, que habitualmente son un problema en esa zona desértica y cálida del sur de Irán y que puede agudizarse en las actuales circunstancias, explicó Guya.

El director de la Media Luna Roja de Irán, Mahmud Mozafar, por su parte, indicó hoy que, debido a que en esta época del año las temperaturas son aún moderadas en el sur de Irán, no se esperan brotes de enfermedades contagiosas gastrointestinales.

El director de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Fereydun Abasi, confirmó hoy que el terremoto no causó daños en la central nuclear de Busheher, situada a unos 100 kilómetros del epicentro, y recalcó que la planta está diseñada para resistir seísmos de más de 8 grados Richter.

El primer vicepresidente de Irán, Mohamad Reza Rahimi, visitó hoy mismo la zona para evaluar los daños y revisar las necesidades de ayuda para la reconstrucción, según la agencia estudiantil ISNA.

Irán se encuentra en un área de frecuentes terremotos y el último con graves efectos en el país, muy similar en magnitud al de hoy, fue en agosto del año pasado, en la provincia de Azerbaiyán Oriental, donde murieron 306 personas y 4.500 resultaron heridas al registrarse dos movimientos consecutivos de 6,2 y 6 grados Richter.

En el de ayer, lo profundo del origen del terremoto, a 12 kilómetros bajo la superficie de la tierra, y el hecho de que tuviera lugar entre montañas y cerca del mar, pudieron ser factores para que sus efectos fueran menos devastadores de lo previsible por su magnitud, según Mozafar, el director de Media Luna Roja.