•   Pekín  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Un terremoto de 7 grados en la escala de Richter causó ayer al menos 152 muertos y más de 5,500 heridos en la provincia central china de Sichuan, donde los equipos de emergencia con apoyo militar trataban de socorrer a las víctimas.

La falla de las montañas Longmen, a los pies del límite oriental de la meseta tibetana (centro de China) registró el sismo, cinco años después que en la misma zona de fricción geológica se produjera el terremoto de Wenchuan, que causó la muerte de 90,000 personas.

Al menos 200 de los heridos están en estado grave por el movimiento telúrico, ocurrido a las 8:02 hora local en la comarca de Lushan del área municipal de Yaan, informó el Centro de Redes Sismológicas de China.

El epicentro del seísmo se situó a 30.3 grados latitud norte, 103 grados longitud este y 13 kilómetros de profundidad, en la misma vertiente montañosa donde el 12 de mayo de 2008 se produjo el seísmo de Wenchuan, de 8 grados, aunque este tuvo su epicentro 250 kilómetros más al noreste, en el otro extremo de la cordillera.

12 terremotos desde 2012

La falla de Longmen, una pequeña parte de la gran zona de fricción entre las placas tectónicas india y asiática, ha registrado 12 terremotos de más de cinco grados desde 1900, el peor de ellos el ocurrido en 2008 en Wenchuan.

La región afectada ayer es menos remota que la de hace un lustro, por lo que a las pocas horas del suceso las cámaras de la televisión estatal china CCTV ya llegaron a la región golpeada por el seísmo y ofrecieron las primeras imágenes de localidades asoladas por el temblor.

Las más afectadas son las ciudades de Longmen y Qingren, con miles de vecinos, en las que la parte antigua de sus centros urbanos quedó prácticamente destruida, mientras que el pueblo de Gucheng, de 3,000 habitantes, sufrió el colapso del 95% de sus edificios.

Cámaras de seguridad callejera registraron imágenes de ciudadanos en toda la provincia --el temblor se sintió en amplias áreas del oeste del país-- huyendo a las calles, incluidos los pacientes de un hospital que en la capital comarcal de Lushan fueron atendidos en plena calle por temor a nuevos temblores.

Las autoridades llevaron a cabo un amplio dispositivo de atención a las víctimas, con el envío de más de 7,500 soldados del Ejército de Liberación Popular y miles más de efectivos sanitarios, Bomberos y miembros de la Policía armada, que consiguieron sacar hasta anoche a medio centenar de personas vivas de los escombros.

Las fuerzas armadas chinas utilizan por primera vez en un seísmo, drones (aviones no tripulados) para examinar las más remotas zonas afectadas, ya que hay al menos cuatro localidades próximas al epicentro con las que no se pudo contactar aún, por lo que la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas.