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  • AFP

El presidente italiano, Giorgio Napolitano, reelegido el sábado, tomó posesión este lunes por la tarde de su cargo ante el parlamento reunido en sesión plenaria, pronunciando la tradicional fórmula de respeto de la Constitución.

Por la mañana, Napolitano, cuyo actual mandato expiraba el 15 de mayo, presentó su dimisión para poder tomar posesión del cargo y acelerar la formación de un nuevo gobierno que pueda sacar al país del atolladero en el que se encuentra.

El presidente de Italia, Napolitano justificó hoy su decisión de aceptar la reelección como jefe del Estado ante la necesidad de ofrecer una señal de "cohesión nacional" y de voluntad de recuperar la confianza internacional.

Durante un discurso de 40 minutos ante el Parlamento tras la jura del cargo, Napolitano, quien fue elegido el pasado sábado en la sexta votación ante la falta de acuerdo sobre su sustituto, dijo que su reelección es totalmente legítima, pues no la descarta la Constitución, a pesar de que es la primera vez que se produce en el país.

El presidente, que dio muestras de emoción y recibió varias ovaciones de gran parte de los parlamentarios, advirtió de modo directo a los partidos de que, si vuelven a mostrarse "insensibles" ante el bloqueo institucional, no dudará en exponer "las consecuencias ante el país".

"Era necesario ofrecer al país y al mundo una señal de cohesión nacional, de vitalidad institucional y de voluntad de dar una respuesta a nuestros problemas y encontrar una renovada confianza en nosotros mismos y hacia nosotros a nivel internacional", indicó Napolitano.

En un discurso en el que hizo duras referencias a la actitud de los partidos en el pasado y tras las elecciones generales de febrero, el presidente de la República señaló que en los últimos tiempos se hicieron "prevalecer las contraposiciones, la lentitud, las dudas sobre las decisiones a adoptar, los cálculos de conveniencias, las tácticas y las instrumentalizaciones".

"He llevado a cabo todos los esfuerzos posibles de persuasión, que fueron en vano por la insensibilidad de las fuerzas políticas, que, pese a todo, han acabado pidiéndome que asuma una ulterior carga de responsabilidad para sacar a las instituciones de este punto muerto fatal", afirmó Napolitano.

"Pero -agregó- tengo el deber de ser franco: si me encuentro de nuevo ante insensibilidades como aquellas contra las que he chocado en el pasado, no dudaré en exponer las consecuencias ante el país".

El presidente de la República, de 87 años y quien llegó al cargo en 2006, dijo que seguirá en el puesto hasta que la situación de Italia y de las instituciones, así como sus propias fuerzas, se lo permitan.