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  • EFE

Miles de maestros y activistas convirtieron hoy a Chilpancingo, en el sur de México, en una ciudad sin ley al destrozar sucesivamente varias sedes políticas, sin que aparecieran las fuerzas de seguridad.

Armados con palos y tubos y muchos de ellos con los rostros cubiertos, militantes del Movimiento Popular de Guerrero se manifestaron por las calles de esta ciudad durante varias horas, desviándose de su ruta para causar destrozos en sedes políticas.

El Movimiento Popular de Guerrero fue creado a comienzos de este mes por militantes de un sindicato de maestros y activistas de organizaciones simpatizantes que apoyan su lucha para resistir una reforma educativa impulsada por el Gobierno federal.

Los actos de hoy afectaron a todos los partidos políticos, a la oficina de un senador y a una sede de la Contraloría local en Chilpancingo, capital del sureño estado de Guerrero, uno de los más pobres del país y gobernado actualmente por la izquierda.

"Están en contra de todo y a favor de nada (...). Esto no debe quedar impune", afirmó en declaraciones a la televisión el máximo dirigente del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), César Camacho.

Precisamente, la furia se enfocó en la sede del PRI, la mayor de las instalaciones atacadas y donde los activistas destrozaron documentos y mobiliario y provocaron un incendio.

La primera sede destrozada fue la del conservador Partido Acción Nacional (PAN), donde la decena de empleados que se encontraba allí entró en pánico por el asalto a las oficinas, donde fueron destrozadas computadoras, muebles y ventanas.

Después le tocó el turno al Movimiento Ciudadano, un grupo de izquierdas, posteriormente a la sede de un senador y a las oficinas del también izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), uno de los grupos a los que representó Ángel Aguirre cuando se convirtió en gobernador de Guerrero en los comicios del 30 de enero del 2011.

En la sede de la Contraloría de la Secretaría de Educación de Guerrero los manifestantes destrozaron los archivos y provocaron un incendio que desataron con bombas molotov.

Llamó la atención la absoluta ausencia de policías durante la manifestación, según pudo comprobar Efe. Sólo apareció un grupo de bomberos que se presentó en la sede del PRI para intentar apagar el fuego que fue desatado en su interior.

La seguridad de Chilpancingo está a cargo de la Policía Municipal y sólo si las autoridades de la ciudad lo requieren intervienen agentes del estado o federales, pero ninguno de esos cuerpos apareció en los disturbios de hoy.

"Estamos armando operativos a efectos de desviar el tráfico vehicular", dijo en declaraciones a la cadena de televisión Milenio el alcalde de Chilpancingo, Mario Moreno, militante del PRI.

"No vamos a generar confrontación con la ciudadanía", agregó Moreno, quien se quejó de que sólo cuenta con medio millar de agentes policiales, frente a "una turba de 4.000 a 5.000 personas".

Los disturbios se produjeron mientras está ausente del país el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, quien se encuentra participando en Lima en la edición latinoamericana del Foro Económico Mundial.

Las protestas de hoy forman parte del pulso que mantienen los maestros de Guerrero y de otras regiones para resistir una reforma educativa aprobada por el Parlamento el pasado 21 de diciembre y que cercena los privilegios de los sindicatos del sector.

Hasta ahora, las protestas de los maestros de Guerrero se limitaban a manifestaciones y el cierre esporádico de la autopista que une a la capital mexicana con la ciudad turística de Acapulco, pero esta es la primera vez que se registran graves destrozos.