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  • AFP

Empleados del sector textil bangladesí chocaron este viernes con la Policía en medio de una manifestación que reunió a centenares de miles de personas, que atacaron las fábricas y volcaron vehículos tras el derrumbe, esta semana, de un edificio construido ilegalmente, en donde funcionaban talleres, y que dejó más de 300 obreros muertos.

La Policía disparó balas de goma y gases lacrimógenos contra una multitud encolerizada en Savar, en los alrededores de la capital Dacca, donde el Rana Plaza, un edifico de ocho pisos, se derrumbó el miércoles como un castillo de naipes.

Las organizaciones de defensa de los obreros del sector textil en Bangladesh imputan la responsabilidad de los numerosos accidentes en este lucrativo sector a los patrones sin escrúpulos, a la negligencia del gobierno y a la indiferencia de las firmas de ropa occidentales, más preocupadas por los costos de producción que por la seguridad.

Al menos 304 personas murieron en el derrumbe, el miércoles, de un edificio en el que funcionaban cinco talleres de confección, un nuevo accidente en este sector, que generó el año pasado US$20,000 millones a la exportación, y que contribuyó a que la etiqueta “Made in Bangladesh” ingresara en casi todos los hogares occidentales.

Algunos empleados del sector textil que trabajaban en el edificio Rana Plaza de Savar, en la periferia de Dacca, recibían US$37 por mes para fabricar prendas destinadas, entre otras marcas, a la británica Primark.

Solo esta cadena de ropa de bajo precio, Primark, reconoció que uno de sus abastecedores estaba en el Rana Plaza. “El grupo está impactado y profundamente entristecido por este accidente espantoso en Savar, y manifiesta sus condolencias a todas las personas afectadas”, según un comunicado.

La marca española de ropa Mango reconoció el jueves que había hecho un pedido de 25,000 artículos a un taller de confección situado en este edificio, y precisó que se trataba “solo” de muestras.

La portavoz del grupo, Marta Soler Morera, dijo que los pedidos --de los que al menos cuatro se hicieron en enero y marzo--, “solo eran muestras”, en un mensaje electrónico dirigido a la AFP.

El estadounidense Walmart dijo que está investigando las acusaciones de que en el edificio había abastecedores suyos.

El italiano Benetton negó cualquier vínculo, aunque documentos mostrados por organizaciones defensoras de los trabajadores muestran que hizo pedidos el pasado septiembre.