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  • AFP

Bandas de delincuentes en la frontera entre México y Estados Unidos están extorsionando a las familias de los inmigrantes ilegales en Arizona indicándoles que tienen a sus parientes, en un engaño conocido como "secuestro virtual".

Los delincuentes, bautizados popularmente "coyotes", tratan de aprovechar el tiempo que lleva a un inmigrante ilegal cruzar desde México hasta Estados Unidos.

La tendencia comenzó hace un año, según funcionarios de inmigración estadounidenses, y ha aumentado hasta registrarse un caso por semana.

"Estamos en un punto ahora en el cual pasa casi todas las semanas", dijo Matthew Allen, agente especial encargado de investigaciones en la oficina de Arizona de la Oficina de Inmigración estadounidense (ICE).

"Los tenemos, nos debes dinero, si no nos pagas el dinero, vamos a lastimarlos", dicen las bandas a la familia, según Allen.

Los inmigrantes ilegales que llegan a la frontera son a menudo robados por contrabandistas, que obtienen los números telefónicos de sus parientes.

Luego llaman a las familias desde México, con un teléfono celular con un código de área de Phoenix, y las amenazan.

Los familiares raramente llaman a la Policía y, en cambio, a menudo pagan a los delincuentes. En un caso una familia pagó 4.000 dólares y luego llamó al ICE cuando no tuvo más noticias.

En muchos casos, el aspirante a inmigrante nunca abandonó México, o fue capturado por la Patrulla de frontera estadounidense. Una de las víctimas había estado muerta en el desierto al sur de Phoenix durante semanas mientras los extorsionistas engañaban a sus familiares.

Debido a su puesto en el principal corredor de pasaje clandestino en la frontera suroeste, el ICE trata de 150 a 200 casos de secuestros por año en el área de Phoenix.

A medida que ocurren cada vez más secuestros virtuales, los funcionarios se vuelven más experientes a la hora de determinar qué banda secuestró efectivamente a alguien y cuál no.

"Queremos asegurarnos que la organización tiene efectivamente al inmigrante", explicó Allen.

A veces las bandas de tráfico de drogas y las organizaciones de tráfico de inmigrantes coordinan sus esfuerzos, indicó Allen.

Por ejemplo, en el inhóspito desierto de Arizona, un grupo de traficantes de ilegales podría enviar un grupo de personas antes de un cargamento de drogas, para distraer a la Patrulla de Frontera.

"Se puede hacer mucho dinero traficando tanto con humanos como con drogas a través de la frontera, y estos delincuentes invierten mucho tiempo y dinero y esfuerzo para evitar la presencia de los funcionarios policiales en la frontera cada día", dijo Allen.

"Se ha matado a inmigrantes ilegales frente a otros ilegales para hacerlos cooperar con un cargamento de contrabando. Hace cinco o diez años, eso nunca habría pasado", aseguró.

Las personas que intentan cruzar la frontera ilegalmente "a menudo no se dan cuenta de en qué se meten", advirtió Allen.