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  • AFP

Estados Unidos felicitó al Gobierno de Guatemala por haber extraditado al expresidente Alfonso Portillo por cargos de lavado de dinero, informó ayer viernes un portavoz del Departamento de Estado, William Ostick.

“Saludamos el compromiso de las autoridades guatemaltecas con el fortalecimiento del Estado de derecho y con el combate al crimen organizado y la corrupción”, señaló el portavoz en un correo electrónico enviado a la AFP.

Portillo, presidente entre 2000 y 2004, y de 61 años, deberá enfrentar cargos por blanquear US$70 millones en decenas de operaciones ante una corte federal de Nueva York, que lo acusó formalmente en 2009.

La extradición llegó tras una autorización del Tribunal Constitucional del país centroamericano en 2011, una decisión “que fue una afirmación importante del Estado de derecho y el debido proceso en Guatemala”, añadió el portavoz.

Primer gobernante latino extraditado

Portillo es el primer gobernante latinoamericano extraditado a Estados Unidos, cuyas autoridades empezaron a rastrear a partir de 2008 el dinero que supuestamente confiscó de manera fraudulenta. Otro caso, el exdictador boliviano Luis García Meza (1980-81), huyó con identidad falsa a Brasil, de donde fue extraditado en 1995, desde cuando purga en una cárcel 30 años.

El exmandatario salió de su país a bordo de una aeronave estadounidense, desde la sede de la Fuerza Aérea de Guatemala, en el sur de la capital.

Los cargos

Según las actas de acusación ante la Corte Federal de Nueva York, Portillo desvió unos US$2.5 millones de fondos que entregó el Gobierno de Taiwan a Guatemala entre 2000 y 2002, oficialmente para comprar libros para bibliotecas infantiles.

Ese dinero transitó por cuentas abiertas en Nueva York y Miami (Florida, sureste de Estados Unidos) y fue a parar a bancos en Europa.

Portillo también llegó a desviar en otra operación unos US$3.9 millones del Ministerio de Defensa, siempre según la acusación, dinero del que también se beneficiaron su esposa y su hija.

Lo esperan 20 años de cárcel

El exgobernante habría nombrado, mientras tanto, a un asociado al frente del Crédito Hipotecario Nacional, banco a través del cual habría seguido desviando fondos públicos con la colaboración de otros altos cargos, hasta abandonar el poder.

Portillo podría ser condenado a 20 años de cárcel por esos delitos, según el Departamento de Justicia.

Se despide de Guatemala

“¡Hasta luego, pueblo de Guatemala!”, dijo Portillo poco antes de abordar una aeronave estadounidense desde la sede de la Fuerza Aérea de Guatemala, FAG, en el sur de la capital, adonde llegaron decenas de seguidores para brindar su apoyo al exmandatario.

Portillo, quien vestía chaqueta negra y camisa rosa, fue custodiado por agentes estadounidenses hasta la aeronave, en medio de fuertes medidas de seguridad.

El gobernante calificó su extradición como un “secuestro”, de lo cual acusó al Gobierno del presidente Otto Pérez, por “violar la ley”, pues aún tenía recursos pendientes de resolución en los juzgados guatemaltecos.

El Gobierno guatemalteco, hasta ahora, no se ha pronunciado sobre la extradición de Portillo, quien es requerido por una Corte de Nueva York, que lo reclama por el delito de conspiración para lavar US$70 millones en bancos norteamericanos durante su gestión.

“Están cometiendo una gran ilegalidad, han cometido ilegalidades conmigo desde el principio, me han violado todos mis derechos”, manifestó Portillo, quien llevaba dos libros en las manos.

El alegato de Portillo

Según el expresidente, el Poder Judicial guatemalteco “se ha prestado al juego”, y fustigó directamente al ministro de Gobernación, Mauricio López, por haber autorizado la extradición “sabiendo que tengo cosas (legales) pendientes”.

Portillo había presentado varios recursos para evitar su extradición a Estados Unidos, aprobada en noviembre de 2011 por el entonces presidente Álvaro Colom (2008-2012).

Portillo pertenecía al Frente Republicano Guatemalteco, partido fundado por el exdictador Efraín Ríos Montt, a quien la justicia procesa bajo acusaciones de genocidio contra indígenas durante su mandato (1982-1983).

 

Preso desde 2010

El expresidente guatemalteco, Alfonso Portillo, fue capturado el 26 de enero de 2010 cuando intentaba abandonar el país de forma ilegal --rumbo a Belice--, a petición de una Corte de Nueva York. Fue absuelto en 2011 en tribunales guatemaltecos por el supuesto desfalco de unos US$15 millones.

 

Del hospital al avión

Sin previo anuncio público, el expresidente fue llevado la mañana de este viernes del hospital militar de la capital, donde estaba recluido desde hace varias semanas por problemas de salud, a la sede de la Fuerza Aérea, en un vehículo escoltado por patrullas.

“Me llevan enfermo, de tal manera que responsabilizo al Gobierno actual y al Ministro de Gobernación de cualquier cosa que pueda pasar con mi salud. Estoy mal, tengo agua en un pulmón y tengo una arritmia cardiaca, y aún así me llevan”, se lamentó.

“Él va demasiado enfermo, y lo que acaban de hacer es prácticamente un secuestro”, expresó entre llantos a periodistas Hilda Pérez, quien sostenía en sus manos una gran fotografía del exgobernante.

Pérez, una exdiputada y líder de vendedores informales, llamó a la población a unirse a protestas y a movilizaciones pacíficas en favor del exjefe de gobierno.

Para el abogado de Portillo, Mauricio Berriondo, la extradición “es una circunstancia que está fuera de todo aspecto legal debido a que existen exhibiciones personales, amparos pendientes (...) lo están haciendo por la fuerza”. Y añadió que trasladarlo “enfermo” es “una circunstancia que está prohibida por las leyes internacionales”.