•   Quseir, Siria  |
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  • AFP

El ejército sirio anunció haber penetrado ayer en el aeropuerto militar de Dabaa, una posición rebelde clave al norte de Quseir, una semana después de haber lanzado una ofensiva conjunta con el Hezbolá contra esta estratégica localidad.

En Líbano, el jefe del movimiento chiíta libanés, Hasan Nasralá, prometió ayer a sus seguidores la victoria en la guerra en Siria.

En el plano diplomático, responsables estadounidenses, rusos y franceses se reunirán mañana en París para preparar una conferencia internacional sobre el conflicto sirio, que la comunidad internacional intenta organizar en Ginebra.

“El ejército sirio se infiltró al interior del aeropuerto de Debaa por el noroeste, después de haber tomado la línea de defensa de los rebeldes”, declaró a la AFP una fuente militar.

Este aeropuerto está ubicado a 6 kilómetros de Quseir. Según los activistas, las fuerzas especiales del ejército y el Hezbolá llevaron a cabo el asalto.

En su página de facebook, el activista Hadi al Abdalá, que se encuentra en Quseir, lanzó un grito desesperado. “Oh Dios mío, Quseir está siendo destruida y quemada. Cientos de obuses y misiles caen sobre la ciudad”.

Al menos 30 muertos

El Tansikiyat (Comité Coordinador en el terreno) de Quseir también lanzó un llamado de auxilio en la red social facebook. “Si Quseir cae, no podremos levantarnos. Ayúdennos, envíennos dinero, alimentos y medicinas”.

Según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña, que se basa en una red de militantes y de fuentes médicas, los episodios de violencia han dejado al menos 30 muertos, esencialmente combatientes rebeldes, ayer en Quseir.

El presidente interino de la oposición siria, George Sabra, declaró en Estambul que “miles de iraníes y sus colaboradores terroristas del Hezbolá han invadido Siria”, acusación desmentida por el ministro iraní de Defensa, Ahmad Vahidi.

 

Exigencias

La oposición siria exige que toda solución política implique la salida del presidente Bashar Assad y de los miembros de su régimen más implicados en la represión.
La Coalición de la oposición siria exigió el viernes en Estambul, donde está reunida desde el jueves, “gestos de buena voluntad” por parte del régimen. “Queremos estar seguros de que cuando nos sentaremos a negociar, se detendrá el derrame de sangre en Siria”, declaró Khaled Saleh, uno de sus voceros.
En Nueva York, Israel dirigió un correo a la ONU en el que acusa a Siria de tratar de provocar un conflicto, unos días después de un nuevo incidente en los Altos del Golán del que ambos países rechazan la responsabilidad.